Rajoy, un año de crisis y vacilaciones
miércoles 21 de noviembre de 2012, 01:01h
Ayer se cumplía un año de la victoria electoral del PP. Un año que ha estado marcado por las dificultades económicas y la política de ajustes que ha tenido que poner en marcha Mariano Rajoy. Ya entonces, los populares avisaban de que no iba a ser un año fácil y que, dado el panorama, iba a ser complicado ver luz al final del túnel hasta al menos 2013. En este sentido se manifestaba también el gobernador del Banco de España, Luis María Linde, quien marcaba el año que viene como el punto de inflexión hacia la recuperación económica. Para ello sería imprescindible que España cumpliese con sus compromisos en materia fiscal, con un objetivo de déficit público del 6,3% este año y del 4,5% en 2013.
La contención del gasto público ha sido uno de los principales objetivos del Gobierno durante sus primeros doce meses, y parece que está en vías de conseguirse. Aunque, quizá, las cosas debían haberse hecho de forma más rápida y más drástica, aquí, por tanto, el balance sería positivo. No lo es, sin embargo, en lo que a día de hoy es el principal problema del país: su enorme tasa de paro. Es un hecho que la tibia y amagada reforma laboral no ha logrado facilitar el empleo, al menos de momento. Desde Moncloa se asegura que sus resultados empezarán a verse en breve. Ocurre que con uno de cada cinco españoles sin trabajo -con una tasa de paro juvenil superior al 50%-, una economía deprimida y un sistema bancario del que no acaba de emanar el crédito el tiempo apremia. Es verdad que Rajoy recibió una herencia envenenada, pero también lo es que le ha faltado determinación a la hora de afrontar los principales retos. Tampoco ha estado a la altura en lo que se refiere a su política de comunicación, manifiestamente mejorable. Y si no endereza pronto esta situación, 2013 puede ser también un año perdido.