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Crónica económica

La desigualdad de rentas es desigualdad de edad

miércoles 21 de noviembre de 2012, 21:15h
Antes que nada, hay que decir que el estudio se basa en la división de la población en diez grupos iguales en número. Se hace así: Primero se ordena a los individuos en función de su renta, de mayor a menor. Y luego, así ordenados, se dividen en diez partes, que se llaman deciles (si fueran cinco partes serían quintiles, y si fueran cien, centiles). De este modo, el primer decil incluye, en los asalariados a jornada completa, a los que obtienen 687,1 euros mensuales, el segundo el que obtiene entre esa remuneración y 1.008,6 euros, el tercero entre esta última y los 1.218,2, y así sucesivamente.

Un elemento que destaca en un primer momento es la diferencia entre sexos. Un 30 por ciento de la población obtiene salarios de 2.071,8 euros o superiores, pero es un 35,5 por ciento de los varones y sólo el 23,8 por ciento de las mujeres. Otro 30 por ciento de la población obtiene un salario igual o inferior a los 1.218,2 euros, pero en el caso de los hombres es el 18,3 por ciento, mientras que en el de las mujeres es el 43,2 por ciento.

Por desgracia, la nota no recoge la distribución por sexos de la jornada completa y de la parcial. Pero me atrevo a decir que hay más mujeres en jornada parcial que los hombres. Y ésta está asociada a una menor remuneración. Los dos primeros deciles de la población en función de los ingresos (es decir, los que ganan 1.008,6 euros o menos) concentran el 83,4 por ciento de los asalariados a jornada parcial.

Habría que hacer la misma disquisición en función de la rama de actividad. Por ejemplo, el 84,4 por ciento de los empleados domésticos, el 60,9 por ciento de la agricultura y el 50,1 por ciento de la hostelería entran dentro de la población de los tres primeros deciles, quienes ganan 1.218,2 euros o menos. ¿Cuál es la distribución por sexos en estos sectores y en otros?

Por el contrario, el 63,1 por ciento de los empleados en la educación, el 68,5 por ciento de quienes trabajan en el suministro de energía eléctrica e instalación de aire acondicionado y el 72,2 por ciento de los trabajadores de actividades financieras y de seguros entran en los tres últimos deciles, los que ganan 2.071,8 euros o más. ¿Cuál es, de nuevo, la distribución por sexos en estos sectores?

Otra consideración importante es la distribución por edad. Cuanto más joven se es, menor es la remuneración, y mayor a medida que se avanza en la edad. El 61,5 por ciento de quienes tienen entre 16 y 25 años está dentro de los tres primeros deciles (1.008,6 euros o menos), mientras que permanecen en él el 25,2 por ciento de quienes tienen 55 o más. En el lado opuesto están el 5,4 por ciento de los jóvenes de entre 16 y 25 años que obtienen ya 2.071,8 euros o más, y por tanto están en los tres últimos deciles. Pero están en él el 37,8 por ciento de quienes están entre 45 y 55 años y el 40,7 por ciento de los mayores de 55 años.

Este último punto muestra algo muy importante. Se habla de la desigualdad de rentas como si unas personas nacieses en el primer decil y muriesen en el mismo, y otras naciesen en el décimo y muriesen también en el último. Pero no es así. Lo típico, lo habitual, es empezar en los deciles más bajos e ir progresando hacia los últimos. De modo que la desigualdad de rentas lo que mide no es una desigualdad social entre grupos sino la medida en la que una persona puede progresar en la vida. ¿Resulta chocante que la desigualdad de rentas sea muy superior en los Estados Unidos que en Europa? En absoluto. Porque ahí se puede progresar más que en el Viejo Continente.
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