El pasado de Sarkozy
domingo 25 de noviembre de 2012, 08:11h
Se estrecha el cerco judicial contra Nicolas Sarkozy. Este pasado jueves era interrogado durante doce horas por el juez de Burdeos que investiga la supuesta financiación ilegal de la Unión por un Movimiento Popular -UMP- con dinero proveniente de la multimillonaria heredera de L'Oréal, Liliane Bettencourt. Constituye, en todo caso, un elemento básico de algo que en Francia está tipificado como financiación ilegal; Sarkozy, por tanto, está en un serio aprieto. A esto hay que añadir las acusaciones previas de haber recibido dinero de Gadafi -50 millones de euros- en la campaña electoral de 2007, algo que no deja en buen lugar su pasado.
A propósito de esto último, y con independencia de que dicha acusación sea o no verdadera, a nadie escapa que tanto Sarkozy como otros tantos líderes europeos tuvieron tratos con Gadafi, Ben Alí y demás “estadistas” que la Primavera Arabe se llevó por delante. Berlusconi fue más allá, manteniendo incluso una relación de amistad personal con el tirano libio, e Inglaterra cerró acuerdos comerciales con el país que financió el atentado de Lockerbie. La primera acusación es de carácter más doméstico, pero a efectos judiciales de la misma gravedad; e incluso, si se quiere, generadora de una mayor alarma social, por cuanto se trataría de aprovecharse económicamente del delicado estado de salud mental de la heredera de L’Oreal. Por si le faltaba algo al centro derecha francés, con las heridas abiertas aún por el cierre en falso de su proceso de primarias el pasado fin de semana, ahora esto.
Sarkozy debe pagar la factura de haber frecuentado a quien no debía. A buen seguro que, si pudiera dar marcha atrás, su decisión sería otra, pero eso ya no vale. Sí puede servirle de ejemplo, en cambio, al resto de líderes políticos a la hora de elegir mejor a sus compañías, porque las decisiones erróneas de hoy pueden volverse en su contra antes de lo que piensan. Sarkozy tendría sus virtudes políticas, eso nadie lo duda, pero si financió sus campañas de modo irregular debe responder por ello, por muy ex presidente que sea. La justicia francesa así lo entiende. Y lo entiende bien. Porque la justicia no es francesa ni catalana. Si es independiente, es Justicia a secas y con mayúscula.