¿Cataluña ingobernable?
lunes 26 de noviembre de 2012, 00:12h
De entre las múltiples lecturas que pueden hacerse del resultado de las elecciones catalanas, destaca el varapalo sufrido por CIU y PSC. Mas convocó un plebiscito, y lo ha perdido de forma ostensible, dejándose por el camino 12 diputados. Parte de ellos han ido a Esquerra, por lo que no puede obviarse la existencia de una sensibilidad secesionista en Cataluña. Sensibilidad que es, en gran medida, responsabilidad de los socialistas, tanto a nivel autonómico como nacional.
El descalabro del PSC, que pasa de gobernar la Generalidad hace un par de años a ser actualmente la tercera fuerza política -y a un solo escaño de distancia del PP- es el resultado de jugar a lo que un partido internacionalista nunca puede ser: nacionalista. Un partido de izquierda e internacionalista flirteando con autodeterminaciones y secesionismos es peor que una quimera. Es una contradicción filosófica. Ahora bien, para buscar culpables no hay que apuntar sólo a Pere Navarro o a Alfredo Pérez Rubalcaba, sino que hay que ir más atrás en el tiempo. Más concretamente, a cuando José Luis Rodríguez Zapatero cambió a su socio natural constituyente, el PP, por los independentistas de Ezquerra, traficando ciudadanos por territorios. De los polvos del estatut, el pacto del Tinell y el tripartito vienen ahora estos lodos.
La gobernabilidad de Cataluña es ahora más complicada de lo que ya era. A ello han colaborado la aventura secesionista de Mas y la indefinición del PSC, que ha dejado huérfano a buena parte de su electorado. Quizá sea ya hora de dejar de envolverse en banderas y trabajar por una comunidad autónoma con retos mucho más importantes que el de una eventual secesión. Como por ejemplo, centrándose en sus ciudadanos, en lugar de obsesiones identitarias, para evitar su colapso económico.