La izquierda italiana
Andrea Donofrio
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adonofriohotmailcom/9/9/17
lunes 26 de noviembre de 2012, 20:28h
El domingo se celebraron las elecciones primarias del Partido Democrático, principal partido de izquierdas italiano. Teniendo en cuenta el alto índice de participación, la jornada fue un éxito, ya que casi 4 millones de votantes mostraron su deseo de que la Política retome su papel y la credibilidad pérdida en la “larga noche del berlusconismo”; de que vuelva la normalidad política a Italia, con un Gobierno elegido en las urnas. El resultado de las primarias sigue siendo incierto, obligando a los dos principales candidatos a una segunda vuelta el próximo domingo 2 de diciembre. Pierluigi Bersani y Matteo Renzi han sido los dos candidatos más votados de los cinco que concurrían a las primarias: representan dos maneras diferentes de ver el mismo problema, la necesidad de rediseñar la izquierda italiana y emprender un proceso de renovación. Los dos candidatos deben entender que no basta con un simple retoque, una operación de maquillaje político, sino que es necesario refundar la sinistra, superando la a sempiterna división de su clase dirigente, las inútiles luchas interinas e intestinas.
Bersani y Renzi han devuelto vitalidad a una adormecida izquierda italiana, que se ha pasado los últimos años demonizando a Berlusconi, sin presentarse como una alternativa política creíble. Ahora, estas elecciones primarias, abiertas y competitivas, parecen beneficiar al PD, a la izquierda italiana y a los mismos candidatos, que deben reflexionar atentamente sobre el “después”. Las primarias han representado un buen ejerció de democracia y su resultado debe servir para escoger candidato y consensuar programa, evitando convertirse en una ocasión para sacar trapos sucios y hacer ataques personales. Tras su celebración, la izquierda debe evitar una nueva fragmentación y mostrarse como fuerza capacitada para tomar las riendas del país. Los sondeos favorables de los últimos meses no deben crear falsas ilusiones: al partido aún le queda mucho trabajo y las disputas internas entre lo viejo y lo nuevo, no deben perjudicar su camino. Las corrientes internas deben suponer una fuente de debate y no una lucha por cotas de poder.
El voto del próximo domingo debe coronar a un líder capaz de devolver el protagonismo a la escena política nacional. Más que un segundo turno, parece “otra partida”, otra elección, donde se tiene la impresión de que se elegirá, además del candidato del PD, al próximo Presidente del Gobierno. A pesar de la diferencia de votos de este primer turno, resulta difícil augurar el resultado, ya que ambos candidatos tienen posibilidades de ganar. Por un lado, Matteo Renzi, que ha guiado una campaña electoral “a la americana”, ha sabido presentarse como un homo novus de la política nacional, propugnando una renovación profunda del partido. Algunos electores indecisos podrían votar al alcalde de Florencia, aún “tapándose la nariz”, en la esperanza de rottamare a los viejos políticos. Por otro lado Bersani, valiente y honrado en abrir este proceso de primarias (era de derecho el candidato a premier), apuesta por un cambio del modelo de trabajo y de consumo, por un nuevo protagonismo internacional de Italia. Bersani, que ha ganado el primer turno, pero no ha triunfado, muestra su disponibilidad para pactar con otras fuerzas políticas nacionales y formar un Gobierno de alianzas capaz de sacar Italia de la crisis.
Dentro de pocos meses, los italianos acudirán a las urnas para decidir quién será el próximo jefe del Gobierno: para entonces el PD deberá seguir en su proceso de renovación, mostrándose capaz de presentar un proyecto político reformista y alternativo. Las primarias abren al “dopo-Monti” y han servido para acrecentar el número de posibles votantes del PD y mejorar su imagen: el Partido debe elegir el candidato que pueda darle la victoria en las elecciones de primavera. Aún así, el PD no puede fiarse de la crisis del Pueblo de la Libertad, partido inmerso en una especie de guerra fratricida, con luchas entre diversas facciones y con un Berlusconi, que, irresponsablemente, aún no ha descartado presentarse a las elecciones. La gran afluencia de estas primarias, unida a los buenos resultados de las últimas elecciones municipales (sobre todo en Sicilia), convierten al PD en el favorito de las próximas elecciones: no obstante, bien se sabe que los sondeos son volátiles y de poco fiar y, sobre todo, que la opinión pública es caprichosa y variable. El futuro de Italia se decidirá en los próximos meses y, para entonces, la izquierda italiana debe estar preparada.
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Politólogo
Andrea Donofrio es politólogo, experto en Relaciones Internacionales e investigador del Instituto Ortega y Gasset
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