Una semana de “subastas rusas” en Londres
Irina Bulgákova
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irishecgmailcom/7/7/13
lunes 26 de noviembre de 2012, 20:33h
Esta semana en Londres tendrá un sabor y espíritu ruso. A partir de este lunes en la capital inglesa comienzan las subastas de las obras de arte procedentes de Rusia, organizadas por las mayores casas de subasta como Bonhams, Sothesby´s, Christie y MacDougall´s. Las ventas de obras más demandadas se celebran tradicionalmente dos veces al año, cada otoño y primavera. Esta vez se pondrán a la venta las pinturas de los artistas rusos (Iván Aivazovsky, Nikoláy Rérij, Mijaíl Lariónov, Natalia Goncharova, Borís Kustódiev), los objetos de la casa de joyas Fabergé y los antiguos icónos rusos (entre ellos el icóno de Cristo, que pertenecía al em?erador Alejandro III de Rusia).
A pesar de la crisis económica la inversión en el arte sigue siendo una de las prioridades más altas para los hombres de negocio, y, según la estadística, en la última década la dinámica de los precios de las obras de arte era más alta que del petroleo o los valores. Los amantes y seguidores de la historia y la belleza vienen a Londres que, siendo una de las capitales financieras más grandes del mundo, ofrece enormes oportunidades de vender o comprar un objeto artístico.
Históricamente el arte ruso siempre fue muy bien cotizado en el mercado extranjero. William MacDougall, director y propietario de la casa de subastas MacDougall's en la entrevista para la Agencia Estatal de Noticias rusa ITAR TASS señala que el mercado del arte ruso está en pleno ascenso (en los últimos diez años el nivel de los precios ha subido un 800 por ciento), y no es de extrañar, dado que el crecimiento de la economía de Rusia ha sido considerable y actualmente es uno de los incrementos nacionales más altos en Europa. Los precios medios de los objetos de arte ruso alcanzan (y, muy a menudo, superan) un millón de dolares. El cuadro de Iván Aivazovsky “La noche de luna en Crimea” (http://gallerix.ru/album/aivazovsky/pic/glrx-725753784) que se tendría que haber puesto a la venta en la subasta de MacDougall's entre los 640 y 960 mil dolares, se vendió a un anónimo aún antes de que empezara la subasta por el precio que no comunican.
Un lote central en la “subasta rusa” de Christie's ha sido el lienzo de Borís Kustódiev “El Carretero” (http://s007.radikal.ru/i302/1011/12/1a68692e6db1.jpg), obra con cierto exotismo para el público europeo, ya que a través de la imagen de un sonriente carretero ruso con chaquetón azul y las mejillas rojas de frío, se representa el “carácter ruso". Después de la Revolución de 1917 el cuadro fue expuesto por primera vez en la exposición internacional en Nueva York en 1924. A lo largo de varios años el cuadro estaba en la colección privada de un físico soviético, ganador del Premio Nobel, Piotr Kapitsa, que fue el amigo de Kustódiev. Creo que en la mayoría de los casos, los objetos de arte tienen su valor y el precio tan alto no sólo por su calidad artística, sino por la historia y sus propietarios, y siempre habrá personas dispuestas a comprarlos. Así, el lienzo de Kustódiev también encontró a su apreciador (el cuadro se vendió por el precio record de 7 milliones de dolares).
Aparte del interés de los europeos, las “subastas rusas” atraen también a los compradores de los países pertenecientes a la antigua Unión Soviética, dado que a lo largo de varios años los artistas emigraban dentro de los confines del mismo país en búsqueda de los mejores profesores y los lugares más pintorescos. Así, para un especialista de hoy resulta bastante complicado dividir a los artistas en rusos, ucranianos o bielorrusos.
El 28 de noviembre la casa Sotheby's subastará el archivo personal del cineasta ruso Andrey Tarkovski. El material que se prepará para la venta incluye las cartas, cintas de audio, borradores de libros, guiones de películas y fotografías del director de “Solaris”, “Andrei Rublev“, “El espejo” y “Stalker”. Dicen que uno de los lotes más interesantes será una carta de Tarkovski dirigida a Leonid Brezhnev, secretario general del Partido Comunista, en que el cineasta pide el permiso de presentar al público la película “Andrei Rublev” (prohibida en la Unión Soviética) y asegurándole de que en la película no había propaganda contra el régimen soviético. El régimen político, la censura y la prohibición impedían realizar el trabajo creativo, y el cineasta fue obligado (como muchos otros artistas) a emigrar. Ahora, con el paso de los años y ya después de su muerte se reconoce el gran mérito de sus películas y la contribución de Tarkovski al arte cinematográfico (reconocido mundialmente).
Y me pregunto, si existe un gran interés por parte extranjera por el cinematógrafo ruso, si aparecen los europeos con los gustos sutiles que les empuja a gastar los millones por un huevo de Fabergé y los auténticos amantes desconocidos de la pintura rusa, ¿porqué en muchos casos estas obras se encuentran infravaloradas o, simplemente, olvidadas en su propia país? Y realmente, ¿hace falta morir antes o dejar la patria y vivir en el extranjero para que sus obras sean de reconocimiento?