La perdición de España
José Antonio Ruiz
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jantonruytelefonicanet/9/9/20
viernes 30 de noviembre de 2012, 20:42h
Como Santiago González, creo que Cataluña es la expresión más acabada de la decadencia española. Y que el clan de Los Pujoles y Asimilados, Quintaesencia (Gala) del provincianismo unicejo chapucero, ambiciona ser lo que la Familia Bush al pueblo americano, entiéndaseme, en la medida que parecen llamados por la fuerza del destino a gobernar Catalonia tanto el padre, como el hijo, como el espíritu santo, tal cual si fuera una monarquía hereditaria.
El rey Arturo debe pensar lo que mi ex vice favorita María Teresa Fernández de la Vega: «Me da igual lo que digan de mí. Yo me veo monísima». A la vista está que el viajante de telas que se convirtió en insecto no ha leído ni a Kafka ni a Caballero Bonald, Cervantes tan postrero como merecido: «Cuántos días baldíos haciéndome pasar por lo que soy».
Aunque no entiendo de política, digo yo que un día de estos tendrá que ir pensando en ponerse a trabajar, después de tantos meses haciendo el canelo, ejerciendo el noble arte de la traición a cuenta de su «actitud golpista y desleal» (Aznar dixit), visto y comprobado que ni se pega un tiro en el otro pie ni parece tener intención de dimitir.
Sólo procedería aplicarle una atenuante caso de aceptarle como disculpa que con tanto trasiego conspirativo contra la legalidad vigente no haya encontrado un hueco para leer en el Diccionario panhispánico de dudas de la Real Academia Española el significado de la palabra “vergüenza”.
Que un representante del Estado conspire contra el Estado, entra dentro de la esquizofrenia inevitable en las democracias garantistas, inermes ante la eventualidad de que cualquier chalado busque su minuto de gloria en horario de máxima audiencia saltando al ruedo para gritar ¡Viva Cartagena! allí donde irá parar el tesoro del Odissey (…) Pero que un administrador de la cosa pública conspire contra la legalidad constitucional, no tiene ni media verónica.
Si la política, como sostiene Maquiavelo, es el arte de la oportunidad, está visto y comprobado que el cadáver político que en unos días volverá a tomar posesión del cetro cataloniano, no tiene ni puta idea de lo que lleva entre mano, que rima con ano. Nos ha metido en un carajal sin salida y encima parece como si tuviéramos que agradecerle que nos perdonara la hacienda y la vida.
Doy por hecho que si Durán y Lérida no anduviese necesitado de la muleta para mantener la verticalidad ni tan enganchado a la buena vida en el Palace, ya le hubiera dado una patada en el culo a Más, a Pujol y a Oriol.
Reincidentes en la estupidez, los hay que no se han enterado todavía de que practicar más sexo no adelanta el parto. No tiene este cronista tan claro como Dickens que cada fracaso enseña al hombre algo que necesitaba aprender. Más bien pienso, como Doménico Cieri, que el necio es un tirano a la medida de sus posibilidades.
Pero mejor será que nos dejemos de vainas y frasecitas decimonónicas, porque no está el cortijo para requiebros calderonianos y mucho menos para cursilerías, eso que los franceses llaman “chichis” y los españoles directamente “pijadas”.
Que haya fracasado Mas, según ABC, es una evidencia incontestable. Que haya ganado España, está por ver. De vivir para contarla como Gabo, día llegará que España sea convocada a un referéndum sobre la independencia de Cataluña y la mayoría de los españoles, hartos de tanta matraca, votarán a favor, no tanto de la independencia cuanto de la expulsión de Catalonia de Espanya. Para entonces, de suceder lo inevitable, España ya no tendrá remedio, como la letra de la canción de Camilo Sesto.
Si nos pasa lo que nos pasa es porque nos lo tenemos bien merecido, pues como dice Miguel Blesa «la gente tiene la costumbre de no leer nunca la letra pequeña». Lo que tampoco tiene la gente de bien es el morro que hay que tener para decir que cambió su bemeuve de cuatrocientos mil talegos porque no era tan cómodo como pudiera parecer. ¡Hay que echarle!
Homenaje a Felipe y al resto de la tropa en la conmemoración del treinta aniversario de la histórica victoria del 82. El abajo firmante daría cualquier cosa por asistir a la Misa negra aunque fuere de incógnito, en condición de observador. Está por ver que pasen por la pantalla gigante el vídeo de los perdones con el mea culpa por los GAL y por el Faisán.
Me pregunto si le queda a Mariano alguna promesa electoral por incumplir después de pasarse por la chepa el renglón torcido del programa donde los del PP juraban y perjuraban que compensarían a los pensionistas en caso de desviación del IPC.
España vale lo que Caixabank ha pagado por el Banco de Valencia: un euro. Y lo mismo es mucho pensar. Vostès tenen un problema i aquest problema es diu Espanya.
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Periodista
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jantonruytelefonicanet/9/9/20
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