LOS SUBTERRÁNEOS
Bersani, el candidato de la izquierda italiana
miércoles 05 de diciembre de 2012, 10:19h
Pierluigi Bersani será el candidato del Partido Democrático (PD) en las próximas elecciones que se celebrarán en la primavera de 2013. En el segundo turno de las primarias de la izquierda italiana, Bersani ha obtenido más votos que Matteo Renzi, el alcalde de Florencia. En un primer análisis, podemos afirmar que el pragmatismo reformador se ha impuesto al intento rottamatore. Durante casi un mes, en varios debates televisados y dos citas electorales, la izquierda italiana ha demostrado estar viva, tener ambición de conquistar el poder y deseo de renovar su formación política.
Aunque ganador, Bersani debe reflexionar atentamente sobre el mensaje que le han lanzado los electores de izquierda, decepcionados por las precedentes experiencias de Gobierno de su partido y propensos a una renovación. En primer lugar, no debería descartar una intensa colaboración con el derrotado Renzi, ya que la presencia de este último podría servir para “ampliar los confines electorales del PD”, y conseguir votos del electorado liberal o de aquellos muy decepcionados con la fracasada derecha italiana. En esta línea, ambos candidatos deben seguir con su cometido: el ganador debe seguir su labor de modernización del Partido, excluyendo de sus filas el ala restauradora; y el perdedor debe ofrecer su preciosa contribución, evitando la tentación de ruptura. Su “revolución dulce” o soft tendrá que esperar, pero ya puede dar los primeros pasos, “jubilando” a los D’Alema, Bindi y a otros que ya han contribuido a la historia del partido (y no todos de manera tan positiva…).
En segundo lugar, el PD sale reforzado de estas últimas semanas no sólo por méritos propios sino también por deméritos de las demás formaciones políticas, debilitadas o, incluso, a punto de desaparecer. Es sobre todo el caso del Pueblo de la Libertad (PDL) de Silvio Berlusconi, agonizante y en estado de confusión a la espera de que el cavaliere decida si presentarse o no. Ante esta situación, el PD parece el único partido en la escena política y por eso, sus probabilidades de victoria en las próximas elecciones nacionales aumentan: esto explica la importancia de estas primarias.
En tercer lugar, honor y mérito a quien ha ganado, pero también al perdedor Renzi, un joven (rareza en la anquilosada política italiana) con grandes virtudes comunicativas, cuya irrupción en la escena política nacional conllevará secuelas. El alcalde de Florencia ha conseguido que la izquierda italiana reflexione sobre temas tan importantes como tradición e identidad. La presencia de Renzi ha contribuido a un cambio en el lenguaje político de la izquierda. Y si es cierto que, de alguna manera, el triunfo de Bersani representa la victoria de la tradición, el vencedor parece obligado a promover el cambio, la sustitución de la vieja oligarquía por jóvenes, hijos de la tradición de izquierda que él preserva, pero deseosos de cambios. En las primarias, se han enfrentado dos estilos: la pasión de Bersani contra la energía de Renzi, la habilidad política vs. la ambición. Han sido protagonistas de una combatida contienda, de la que debe haber salido un partido más fuerte.
Finalmente, estas primarias coronan un líder fuerte, legitimado por el voto de millones de italianos que piden una buena política. Aún así, Bersani debe comprender que aún queda mucho camino en la búsqueda de una identidad política nueva y clara. Debe construir una fuerza electoral sólida y, a la vez, capaz de fascinar a un electorado desencantado y deprimido tras la política de austeridad del Gobierno Monti. El ex Ministro del Gobierno Prodi debe apostar por el cambio, innovando sin perder su identidad, mostrando mayor sensibilidad social y una revivida capacidad de escuchar las necesidades de los italianos. Igualdad, justicia social y solidaridad deben estar presentes en la agenda política del futuro gobierno de Italia. Por eso, Bersani debe trabajar, duramente, para plasmar una izquierda que se muestre renovada y capaz de gobernar Italia, preparada para unas elecciones que, como bien afirma Renzi, son “una batalla que se vence sin contar fábulas”. En este contexto, la presencia de ganador y derrotado de estas primarias servirá para formar una izquierda renovada.