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Entre lágrimas juró fidelidad a su presidente

Nicolás Maduro, el sucesor leal por el que el chavismo no arrima el hombro

lunes 10 de diciembre de 2012, 13:15h
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en un gesto sin precedente y por primera vez en los catorce años que lleva en el poder, designó a un sucesor para su proyecto político. El vicepresidente y canciller Nicolás Maduro, es el hombre elegido para garantizar la supervivencia de la revolución bolivariana en caso de que su máximo líder no pueda continuar, un nombramiento que no ha logrado despertar el entusiasmo en las filas del chavismo.
La salud del presidente Hugo Chávez se resiente y con esta, los pilares del proyecto político que encabeza desde hace catorce años, el cual no conoce otro líder que no sea él. Por lo que al chavismo le tomó por sorpresa el anuncio del jefe de Estado de este domingo, en donde no sólo dejó claro entre líneas, la gravedad de su estado físico, si no la posibilidad de que no pueda mantenerse al frente de la revolución bolivariana.

El elegido para ser su “delfín” es su vicepresidente y canciller, Nicolás Maduro. Un hombre que se ha destacado más por la fuerte lealtad que profesa hacia el mandatario que por sus méritos políticos. Antes de tocar las esferas del poder y convertirse en el ojo derecho de Chávez, el vicepresidente venezolano sólo se destacaba como líder sindical del Metro de Caracas, empresa para la que trabajó como chófer de autobuses durante los años 90.

Década en donde comenzó también su vínculo con el presidente, mientras éste cumplía condena en prisión por el fallido golpe de Estado del 4 febrero de 1992 contra el Gobierno de Carlos Andrés Pérez, debido a que su pareja, la abogada y actual procuradora de la nación, Cilia Flores, fue una de las responsables de luchar por su liberación.

El ascenso de Chávez al poder fue el ascenso de Maduro en la política venezolana. El exsindicalista no sólo fue uno de los fundadores del Movimiento V República (MVR), antecesor del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), también fue diputado en el 2000 tras haber participado en la Constituyente de 1999 y presidente de la Asamblea Nacional en enero de 2006, para luego saltar a la cancillería, cargo que comparte desde hace poco más de tres meses con el de la vicepresidencia.

Sin embargo el voto de confianza que le da Chávez a su sucesor, no es igualmente compartido por su entorno. Tras el anunció del domingo, la cúpula chavista no ha manifestado aún su firme respaldo hacia a la inédita decisión del jefe del Ejecutivo.

En la sesión emergencia que se celebró este domingo en el parlamento venezolano para aprobar con unanimidad, el nuevo viaje del mandatario a Cuba para su cuarta intervención quirúrgica; los diputados oficialistas no dieron señales de apoyar la designación por orden presidencial de Maduro al frente de lo que ellos llaman “proceso bolivariano”.

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Entre llantos, entonaciones del himno nacional e insultos a la bancada opositora, por exigir al Gobierno que ante la atípica situación se acate la Constitución; el chavismo dejó claro que su lealtad es con Chávez y nadie más. Un mensaje compartido por el ministro de Defensa, el almirante, Diego Molero, quien en un comunicado dijo que las Fuerzas Armadas Bolivarianas de Venezuela son fieles al teniente coronel retirado y a su revolución.

Pese a que el actual presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, aseguró en declaraciones a la cadena Telesur de que acataban las directrices de Chávez, la aprobación de Maduro en el "lobby" chavista no ha sido lo suficientemente contundente para apaciguar la incertidumbre que genera la recaída del presidente venezolano en las filas de su partido.

Mientras tanto, Maduro apela a la fidelidad que le profesa a su mentor, y este lunes instó a los venezolanos a "ser leales" a Chávez, a quien definió como "un padre" nacional por "refundar" la patria a la senda del socialismo.

Los otros hombres del presidente

La pregunta que circula en estos momentos por las calles venezolanas es si es posible un “chavismo sin Chávez”. La enfermedad del jefe de Estado no sólo ha sacudido las bases del socialismo venezolano, sino el de muchos países latinoamericanos cuyos gobiernos se encuentran estrechamente ligados con el de Caracas, sobre todo el de La Habana, que observa con expectación a su socio y fiel amigo del sur.

Hasta hace pocas horas, en la Venezuela de Hugo Chávez no había cabida para un sucesor. Ni el cáncer ni las fisuras dentro del oficialismo, lograron que el mandatario comenzara a plantearse el delego del poder. Pero el deterioro de su estado de salud, cuyo pronóstico sigue siendo aún un misterio, y por recomendación del régimen de los hermanos Castro, el gobernante se vio obligado a precipitar la decisión de nombrar al más fiel de sus hombres como su “delfín”.

No obstante, el chavismo podría comenzar a prepararse para lo peor, lo que supondría que dentro de sus filas se barajen otros nombres con perfil “sucesorial” para continuar la senda del “socialismo bolivariano”.

Diosdado Cabello:

Compañero de armas y de “golpes” de Hugo Chávez, el actual presidente de la Asamblea Nacional es considerado el hombre fuerte del chavismo, tanto por su influencia dentro de los círculos oficialistas como en los cuarteles.

Desde que Chávez llegó al poder en 1998, Cabello ha sido titular de los ministerios de Infraestructura, Interior y Justicia y Obras Públicas. También ha sido vicepresidente de la República y gobernador del estratégico estado Miranda.

Elías Jaua:

Sociólogo y exprofesor universitario, Jaua fue una de las caras visibles durante los primeros meses de convalecencia del presidente venezolano y la más asociada al ala radical del chavismo por su devoción hacia el régimen cubano y su líder Fidel Castro.

Figura en la extensa lista de vicepresidentes que ha tenido Chávez a lo largo de sus gobiernos. El actual candidato a las regionales de este 16 de diciembre por la gobernación de Miranda, ha estado al frente de los ministerios de Agricultura, de Economía Popular y de la Secretaría de la Presidencia.

Adán Chávez:

Pese a permanecer en la sombra durante los últimos meses, el nombre del hermano mayor del jefe de Estado venezolano, no deja de sonar con incistencia en los pasillos chavistas. El ideólogo y mentor político de Hugo Chávez, sigue siendo una carta a jugar para la sucesión del mandatario, sobre todo entre el oficialismo más purista.

El actual gobernador del estado Barinas, ha sido uno de los artífices de la actual política exterior venezolana, gracias a haber ejercido funciones como embajador en La Habana. Estuvo al frente del Ministerio de Educación y ha sido ministro del Despacho de la Presidencia.