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A la justicia se le ha caído la venda

Guillem Rosselló
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grrossellogmailcom /10/10/16
lunes 10 de diciembre de 2012, 20:26h
Desde que he sabido que el Gobierno del señor Rajoy se está planteando aumentar las penas contra aquellos que caigan en la falta del hurto en los comercios, no dejo de preguntarme dónde habrá perdido la justicia aquella venda que la obliga a aplicarse con igualdad antes todos y sin tener en cuenta la clase social ni el traje o el bolsillo de la persona a quien está juzgando. La justicia, o es para todos -y últimamente se está haciendo descarado que no es así- o deja de ser justa. Lo anoto con tanta criticidad porque somos muchos lo que no olvidamos que en este país nuestro -en algunos temas un poco africano todavía- hay algunas Cajas de Ahorros que aun no nos han explicado adónde fueron a parar los millones de euros que se evaporaron de sus férreos y herméticos sótanos al mismo tiempo que sus dirigentes se repartían grandes beneficios que -para más burla- eran noticia en los periódicos. Pues parece ser que esas Cajas de desahorros que tan mal hicieron su trabajo, han caído en el olvido de nuestros gobernantes de todos los partidos menos de UPyD, partido que nació, por cierto, de un cabreo mal digerido. Pero no negaré que ahora se nos hace muy sospechoso recordar cómo pugnaban los dirigentes de algunos partidos políticos con tal de obtener el poder sobre esas Cajas... La verdad es que no es nada honorable la conclusión a la que la razón conduce con un simple silogismo. Ni siquiera los sindicatos -tan pulcros en sus primeros principios- han sido capaces de exigir ante un juez que estas Cajas de desahorros echen las debidas cuentas y nos las expliquen a todos, y ese mal cocido todavía huele peor cuando sabe que en algunos consejos de administración de tales Cajas estaban metidos los siempre serios y comprometidos representantes sindicales. Está de más decir que los que hurtan deben pagar su falta o su pequeño delito, pero sería de necios dejar de lado los engaños que algunas de esas cajas de desahorros cometieron contra unos pobres ancianos a los que, a base de letra menuda y vacuo palabreo, les secuestraron sus ahorros por muchos años. Una vergüenza nacional. Menos mal que algunos jueces han sido capaces de vendarse los ojos y, solo sabiendo los hechos han sabido discernir que muchos de esos apaños comerciales no eran más que -aplicando el también en crisis sentido común- actos delictivos. Y, que yo sepa, pocas personas han sido metidas entre rejas por el desastre de las ERES andaluzas y a pesar de que en ellas pueden estar involucrados centenares de individuos que falsearon documentos y arreglaron pagas para amigos, queridas y consanguíneos. De ninguna manera estoy de acuerdo con los hurtos y creo que deben ser sancionados por la ley, pero también opino que con la enorme crisis que estamos padeciendo se hace más necesario que nunca que la justicia no caiga en amnesias que no hacen ningún bien a la paz social sino que solo engendran un sentimiento de desamparo en aquellos ciudadanos que tienen menos poder adquisitivo, en la mayor parte del pueblo.

Guillem Rosselló

profesor y escritor

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