Las negociaciones de paz en Colombia
martes 11 de diciembre de 2012, 20:48h
El diálogo de paz entre el gobierno del Presidente Santos y las FARC es un proceso obviamente complejo. Las negociaciones, en los años ’90 del siglo pasado, entre los gobiernos del Salvador y de Guatemala con las guerrillas del FMLN y de la URNG, respectivamente, duraron varios años. Como Embajador de Venezuela en Guatemala, desde fines de 1990 hasta inicios de 1997, y dado que Venezuela formó parte del Grupo de Amigos del proceso de paz guatemalteco, participé en las negociaciones en ese país. Como en el caso guatemalteco en su momento, “mutatis mutandis”, en Colombia se están dando algunas condiciones que favorecen la posibilidad de un acuerdo. El gobierno del Presidente Uribe, con la participación de su eficiente Ministro de la Defensa, Santos, logró debilitar considerablemente a las FARC, en el aspecto militar. También desde el punto de vista político, las FARC están bastante disminuidas, particularmente porque la vía electoral ha demostrado que es posible para la izquierda democrática lograr posiciones, como la Alcaldía de Bogotá, considerada como el segundo cargo político más importante en Colombia. Además los aliados ideológicos de las FARC como los gobiernos de Cuba y Venezuela han llegado a la conclusión que las FARC no tienen ya la posibilidad de llegar al poder, por la vía armada. La posición del gobierno venezolano es particularmente relevante por ser Venezuela un país limítrofe. El Presidente Chávez, en esta última década, dijo en la Asamblea Nacional venezolana que la comunidad internacional debería reconocer a las FARC el status de “beligerante” y que eran “un movimiento político que en Venezuela se respeta”. Pero, posteriormente declaró que la lucha armada en Colombia ya no era una vía apropiada ni factible para llegar al poder y que las FARC deberían incorporarse a la lucha política legal. Está demás subrayar la relevancia que para las FARC implica la relación con el gobierno venezolano. Por tanto, todos los factores mencionados contribuyen a que se den unas condiciones más favorables para una negociación de las que hubo en el pasado. Pero hay un factor que no estaba presente, ni en Guatemala ni en el Salvador, que complicará considerablemente las negociaciones: el narcotráfico.
En toda negociación compleja, que involucra los intereses de numerosos actores sociopolíticos relevantes en un Estado, existen figuradamente tres mesas de negociación, una “externa” y dos “internas”. La primera es la mesa oficial donde se sientan los negociadores de las partes, en nuestro caso: el gobierno de Colombia y las Farc. En las otras dos mesas, cada parte debe negociar con los grupos y sectores con los cuales tiene relación y que están activamente interesados en el resultado de la negociación. Un acuerdo en la mesa externa será políticamente viable, sólo si es aprobado en las mesas internas, por la mayoría de los actores relevantes. En la primera mesa interna el gobierno tendrá, por ejemplo, que negociar con las Fuerzas Armadas, con el sector privado, particularmente el rural y con los partidos representados en el Congreso. Por eso, en la delegación negociadora del gobierno hay algunos representantes de esos grupos. En la otra mesa interna, las FARC también tendrán que negociar con grupos y personalidades que tienen interés en el resultado de la negociación, como por ejemplo algunas ONGs de Derechos Humanos, la senadora Pilar Cordoba etc. En el caso de Guatemala, recuerdo que una ONG de Derechos Humanos era más reticente para llegar a un acuerdo que la propia URNG, hasta que el gobierno de Noruega, miembro del Grupo de Amigos y también principal fuente de financiamiento de esa ONG, hiciera la presión suficiente para obviar la obstrucción. En este particular caso, se descubrió que la ONG temía que la firma de la paz significaba el fin del financiamiento internacional y, por tanto, del “modus vivendi” del grupo de dirigentes de la ONG.
Ojalá, por el bien de Colombia y de sus vecinos, este complejo proceso de negociación pueda llegar a feliz término, como se logró exitosamente en Guatemala y en El Salvador.
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@sadiocaracas