Razones poco razonables
jueves 24 de abril de 2008, 21:12h
Seguro que me permitirán ustedes que utilice un turno en apoyo de la Señora Ministra de Defensa. Me gustaría, primeramente, decir algo sobre su competencia. Como debe de saberse la estructura de nuestro Gobierno es claramente presidencial y colegial, antes que departamental o ministerial. De manera que lo que se pide a un ministro es competencia no tanto para proponer una política en su departamento, como para llevar a cabo en su rama la política del Presidente o la diseñada en el seno del Gobierno. Este cometido requiere capacidad y peso específicos, o sea fuerza política, que no se pueden negar a quien ha ostentado, como ocurre en el caso de la Sra. Carme Chacón, una posición de liderazgo en el socialismo catalán en un momento nada fácil, pues ha conseguido parar al nacionalismo, y aun derrotar estrepitosamente a un sector significado del mismo.
En segundo lugar querría confrontar la opinión de quienes pensando en las convicciones ideológicas de la ministra han entendido que su catalanismo y antimilitarismo subrayarían su inadecuación para el cargo. No debe ser nuestro patriotismo constitucional español un vínculo político absorbente y excluyente, como indebidamente suelen formularse los nacionalismos territoriales, sino un sentimiento firme, pero complejo y rico, que puede admitir legítimos afectos de lealtades compartidas. Nada quita entonces, y sólo suma y enriquece, el catalanismo al patriotismo entero de nuestras fuerzas armadas.
En cuanto, finalmente, el antimilitarismo de nuestra ministra, si bien se mira, no estará muy lejos de la oposición a la guerra de todo buen militar. Es la garantía de la defensa de la nación, el mantenimiento del orden en los escenarios internacionales, la protección de nuestro sistema constitucional, lo que decide la vocación del soldado y lo que justifica su aprecio en la sociedad de nuestro tiempo y su admiración por los riesgos que en nombre de todos asume. Nada que ver entonces con particularismos políticos o posiciones ideológicas concretas, respaldados con la fuerza.
Estas, creo, han sido las objeciones, no siempre por cierto formuladas con la corrección debida, que se han hecho valer contra el nombramiento de la ministra. ¿O había otras?
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Catedrático
Juan José Solozabal es catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad Autónoma de Madrid.
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