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El cuento de nunca acabar

Víctor Morales Lezcano
jueves 24 de abril de 2008, 21:32h
La libertad de expresión -y otras libertades, al menos, como las entendemos en esta parte del mundo- no es flor que prospere en demasía a lo largo y ancho del Magreb.

Desde los días de la independencia, ni el presidencialismo tunecino, ni el Majzen marroquí, y tres cuartos de lo mismo sucede en la monopartidista Argelia, han visto con mirada complaciente el ejercicio de la libertad de expresión en los medios de comunicación. Piénsese en los asuntos L´mrabet y Jamai, que tanta tinta hicieron correr en los rotativos españoles, y en los que nos encontramos con un antecedente del asunto que acaba de saltar a la actualidad de la cosa pública en Marruecos. Veamos.

El director del periódico Al-Massae (Le Soir) ha sufrido una sanción considerable (hay quien habla de una cifra que sobrepasa los 500.000 euros) por haber permitido la publicación en su periódico de una información sobre ciertos episodios de tónica homosexual ocurridos en la localidad norteña de Alcazarquivir. En la implicación de ciertos magistrados presentes en la velada de un desposorio homófilo, reside la explicación de que la censura ministerial haya golpeado con el mazo de la sanción al director de Al-Massae, Sr. Rachid Niny.

Que, por lo general, el orbe musulmán se resiste a admitir que también entre los nacidos en su ámbito religioso y cultural, pueda haber mujeres y hombres partidarios del culto a Safo de Lesbos, es evidencia que recoge la prensa internacional de tiempo en tiempo. Marruecos, por ende, no parece ser una excepción a esta resistencia de aparente índole homófoba. Si entramos en este capítulo, ello es debido al hecho de que en la “velada” de Alcazarquivir parece que hubo participación (presencial, al menos) de una autoridad judicial de la localidad.

El hecho de dar curso público, a través de la prensa, al tema de marras ha llevado a que el mazo del Majzen caiga sobre el responsable del periódico Al-Massae (Le Soir) a través del ministerio de Justicia.

Contra esta práctica tan represiva como ejemplarizante (¿?), se ha constituido un comité internacionalen apoyo de la prensa independiente publicada en Marruecos ([email protected]).

La polémica está servida entre las partes encontradas. De un lado, los incondicionales del principio consagrado desde la Ilustración -la intangible libertad de expresión-; de otro, los censores de turno al servicio del principio “ley y orden” -torticeramente manipulado con frecuencia, allende -y, a veces, aquende -Gibraltar-.

Víctor Morales Lezcano

Historiador. Profesor emérito (UNED)

VÍCTOR MORALES LEZCANO es director del Seminario de Fuentes Orales y Gráficas (UNED) y autor de varias monografías sobre España y el Magreb

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