La Marcha de la Libertad en Moscú
Irina Bulgákova
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irishecgmailcom/7/7/13
lunes 17 de diciembre de 2012, 20:37h
Ya ha pasado un año desde que la oposición al gobierno actual en Rusia empezó a unirse y salir a la calle protestando y proclamando sus programas políticos y un nuevo modelo de desarrollo para el país. El sábado 15 de diciembre muchas personas visitaron un lugar histórico, La Piedra de Solovetski, llevando flores y… la esperanza del cambio.
Para los rusos este sitio es muy significativo. La Piedra de Solovetski es un monumento situado en pleno centro de Moscú, en memoria de las víctimas del régimen totalitario en la Unión Soviética. En 1990, según la orden del Gobierno de Moscú, una roca voluminosa de granito fue traida del pueblo Solovetski donde en 1919-1933 se ubicaba el Campo de concentración de orden especial y en 1937-1939 la Carcel de Solovetski.
El lugar de ubicación de la piedra tampoco es casual: se sitúa en el parque, justo en frente de la sede del Servicio Federal de Seguridad de la Federación Rusa (antiguamente KGB) en la Plaza Lubyanka de Moscú. Durante el régimen estalinista precisamente en este edificio se firmaban masivamente las detenciones de las personas acusadas de “traición a la patria” y “el anticomunismo”. En 2008 el monumento adquirió el estatus social de lugar de interés, y actualmente es un sitio conmemorativo oficial y un símbolo de expresión libre de las protestas políticas.
La marcha del 15 de diciembre, en verdad, ha sido todo un acto de libertad. La oposición no llegó al acuerdo con las autoridades de Moscú sobre el lugar para realizar la marcha (el gobierno de Moscú ponía como excusa que eventos semejantes perjudican el tráfico de la capital). A primera hora de la mañana empezaron a llegar los ciudadanos trayendo sus flores al monumento, y la oposición a pesar de la prohibición del Ayuntamiento decidió no ceder y también se presentó en la “piedra de libertad”. Los ciudadanos que sólo asistían por el acto simbólico floral se entremezclaban con los activistas que sujetaban los carteles y lucían las chapas en sus chaquetas con inscripciones como “Rusia sin Putin” o “Estoy contra Putin”.
Cabe destacar, que últimamente los intelectuales y los artistas se ven involucrados en los procesos políticos del país mucho más que antes. Cinco o siete años atrás eran muy pocos los que criticaban libremente al poder, pero ahora su voz se hace notar con más fuerza. Entre los que llegaron a La Piedra se encontraban el escritor, poeta y periodista Dmitry Býkov y el cineasta Maksim Vitorgán. Pero, como señala la prensa, casi desde el principio de la manifestación, los representantes de la oposición de más renombre (hombres públicos, políticos, periodistas), como Serguey Udaltsov, Alexei Naválnyi, Ilya Yáshin y Kseniya Sobchak, fueron detenidos por la policía (algunos aún antes de que llegaran a la Lubyanka).
Así podemos decir que la marcha no perdió su sentido pero sí, su contenido. La oposición decidió ir a defender sus principios, pese a que no había buena organización, ni fuerza sólida, ni mucha unidad entre sus activistas. Lo que podemos ver claramente en los vídeos aparecidos en internet, es que los pocos que de alguna manera intentaban expresar sus protestas, eran controlados y detenidos rapidamente por la policía.
Al estudiar la prensa rusa sobre el tema, lo que atrajo mi atención fue la enorme diferencia sobre el número de personas que llegaron a la Lubyanka. Según unas fuentes, en la Plaza había 500 personas, y casi 2 000 (!), según otras. En muchos medios se señala también, que por lo menos la mitad de estas personas eran periodistas y bloggers.
En otras ciudades rusas también tuvieron lugar las manifestaciones, aunque no a tanta escala como en Moscú o San Petersurgo. Según los informes de la Agencia de noticias rusa Interfax, en Ekaterimburgo salieron a la calle sobre 300 personas, destacando los comunistas y los representantes del partido “Yábloko” (“Manzana”, partido socioliberal). En Krasnoyársk salieron solo 14 personas, y en Novosibirsk la marcha fue cancelada por los propios activistas por el frio. En otra ciudad rusa Tomsk la marcha de 50 a 100 personas se organizó bajo las consignas de cambiar el gobierno actual, pese a que el termómetro marcaba 33 bajo cero.
En fin, con todos los acontecimientos que han pasado a lo largo de este año en Rusia (desde las protestas durante las elecciones al Parlamento y a la presidencia) se prevé una oleada de grandes cambios. Y si de momento el sistema actual (político y electoral) se ve como una piedra inquebrantable e inflexible, en Rusia ya son muchos los que viven con el presentimiento de que algo va a pasar... Quizás, sea momento de recordar la frase célebre del poeta romano Ovidio: “Gutta cavat lapidem” (“La gota perfora la piedra no por su fuerza, sino por su constancia”).