Egipto: Referéndum por etapas
martes 18 de diciembre de 2012, 21:04h
Mañana del lunes 17 de diciembre: se ha celebrado en varias provincias de Egipto el referéndum sobre la aprobación, o no, de la nueva Constitución para la República que preside Mohamed Morsi. Continúa, sin embargo, la tensión pública que ha precedido la cita con las urnas. Una cita electoral extensiva a poco más de cincuenta millones de ciudadanos y campesinos asentados a lo largo del valle del Nilo. Con la particularidad de que la oposición de liberales, laicos (¿?), coptos y nostálgicos del régimen mubaraquista (camuflados, naturalmente) ha logrado ganarse la insubordinación de muchos jueces, presidentes de mesa y personal adjunto, necesarios todos para la legitimación y desarrollo garantizado del referéndum de marras. Se trata de un penúltimo intento táctico del “otro” Egipto para frenar la marcha de los Hermanos Musulmanes hacia la consolidación de un texto constitucional que ha sido redactado contra viento y marea. Lo que es más, con una impaciencia y un voluntarismo desmedidos, que pueden dañar la causa que la cofradía dice defender: el establecimiento gradual (se supone) de la democracia en un país milenario y musulmán por excelencia. De resultas de la oposición tenaz a la celebración del referéndum que han encontrado los Hermanos Musulmanes, Morsi improvisó a última hora el desdoblamiento de la cita electoral en dos turnos, debido al comportamiento refractario del personal antes aludido. El sábado 22 de diciembre tendrá lugar la celebración de la segunda ronda electoral en aquellas provincias localizadas fuera del delta y de sus flancos más populosos, como son El Cairo y Alejandría.
Añádase el hecho de que el proceso de recuento, o escrutinio, se promete lento y turbulento, cuenta tenida del rechazo de la Constitución que no se cansa de expresar la opinión pública con todo género de lenguajes -atrincheramiento en calles y avenidas, intento de asedio al palacio presidencial, enfrentamientos repetidos con la policía y cuerpos supletorios. El ejército sigue impertérrito por el momento.
Hay de todo en el círculo de los pronósticos que se aventuran a predecir el resultado del referéndum en Egipto y sus consecuencias; primero, las internas (que son preocupantes por la “fractura” social evidente que el voluntarismo de Morsi ha fomentado); en segundo lugar, las exteriores, sumamente delicadas por el estado incandescente en que se encuentra inmersa la cuenca del Mediterráneo oriental.
Veamos cuál es el panorama circundante. Israel entrará pronto en período pre-electoral, y mientras tanto, el tándem Netanyahu-Lieberman no cejará en volver a salirse con las suyas en los comicios que se avecinan. Si estos líderes vencen de nuevo, el encastillamiento israelí frente a sus vecinos árabes -los palestinos de Gaza y Cisjordania, principalmente- expondrá la Región a tensiones soportables, ¿hasta cuándo?. Gaza bulle al compás de Hamás, mientras que Netanyahu se envalentona cada vez más por la “imprudencia” discursiva americana en el reconocimiento de dos Estados para dos pueblos y culturas diferentes, como son la judaica y la musulmana. La sospecha de que Irán potencia con insidia la actuación hostil de Hezbollah contra Israel desde sus asientos en Líbano y Siria, hace vivir sobre ascuas a Tel Aviv y a la mitad de la población israelí. De otra parte, en el “polvorín” de Siria se vislumbra un factor añadido a la geometría variable del conflicto cívico-militar en que agoniza este país. Hablamos de Al-Nusra Front, una suerte de milicia sospechosa de ser fiel al fantasma de Al-Qaeda, pero que por lo pronto se ha insertado en el heteróclito frente civil que desde Londres aspira a la sucesión del régimen sirio de Assad. Eso sí, cuando éste se desmorone, como empiezan a soslayar algunos cautos portavoces, caso de Mikhail Bogdanov desde el Ministerio de Asuntos Exteriores en Moscú. Finalmente, la alarma fronteriza entre Siria y Turquía permanece en alerta roja. La causa reside en los misiles Scuds lanzados por el ejército sirio para “castigar” a la población migratoria del país que busca santuario en la vecina Turquía; la situación fronteriza con Siria pone a Taïeb Erdogan en una coyuntura arriesgada en tanto en cuanto Turquía es miembro de la OTAN y sus fuerzas armadas parecen estar compenetradas con la misión medio-oriental que les asigna el alto mando del Atlántico Norte desde Bruselas. Lo que equivale a insinuar que la base aérea de Inçirlik podría devenir un apoyo logístico de primer orden para Estados Unidos, máxime en caso de que su política en la Región optara por aplicar a Siria la estrategia de no-fly zone -de éxito relativo en el escenario de Libia hace ahora un año-.
La metáfora de Gulliver (atrapado) en el país de los enanos aflora a la superficie de las evidencias internacionales: Estados Unidos cree actualmente que en su proyección exterior Asia es prioritaria; lo cual no evita que las ataduras que maniatan a Wasington en Oriente Medio sean difíciles de desanudar.
Hasta aquí hemos recorrido el panorama “deleitoso” que tienen el gobierno y el pueblo de Egipto en su entorno inmediato. Cada paso que se de, cada decisión que se tome en El Cairo puede coadyuvar al tránsito favorable de la crisis regional o, por el contrario, a la aceleración de la intensidad de sus síntomas. Aproximadamente sabremos en menos que canta un gallo cuál será el resultado político del ejercicio de voluntarismo gubernamental que los Hermanos Musulmanes vienen desplegando en Egipto desde el inicio del otoño.
|
Historiador. Profesor emérito (UNED)
VÍCTOR MORALES LEZCANO es director del Seminario de Fuentes
Orales y Gráficas (UNED) y autor de varias monografías
sobre España y el Magreb
|
|