Crónica económica
IEE: 2013, el año del paro y la recuperación
martes 18 de diciembre de 2012, 21:10h
El Instituto de Estudios Económicos ha presentado el número 57 de su informe Coyuntura económica, que lleva tres décadas publicando. Durante la presentación, el presidente del IEE, José Luis Feito, ha sintetizado la visión del instituto sobre el inicio de la recuperación de nuestra economía: “Es compatible que el año que viene vaya a ser el peor, en producción, en desempleo, con el hecho de que sea, también, el año de la recuperación. Es común que el año en el que se produce la inflexión sea también uno en el que la producción, el PIB, caiga”.
Desde luego que lo previsible es que el paro siga subiendo. Según explica el director general de la institución, Joaquín Trigo Portela, “El dinero que están recibiendo los bancos es para sanearse, de modo que va a quedar muy poco crédito para familias y empresas. Así que la inversión va a ser nula o muy escasa, y en consecuencia no se va a crear empleo”.
Pero hay signos positivos. Una parte procede del exterior: “Está mejorando la venta al exterior y por ahí se abre una vía para la recuperación”, dice Trigo. Y añade: “Nosotros pensamos que la mayor parte del año que viene lo vamos a pasar mal. Pero que las medidas del Gobierno van a empezar a surtir efecto, y que si siguen mejorando las ventas en el exterior, puede que a final de año veamos un poco de creación de empleo”.
Porque tanto Feito como Trigo han mencionado que las reformas adoptadas por el Gobierno, más las que, cabe pensar, adoptará de aquí a comienzos de año (se ha comprometido nada menos que a aprobar 43 medidas hasta marzo), empezarán a surtir efecto en la segunda mitad del año. Aquí echamos de menos que el Gobierno no hubiera sido más activo, que no hubiera dejado que me marchite antes de verano la impronta reformista de los primeros tres o cuatro meses.
Todavía hay ajustes necesarios, como el del excesivo endeudamiento. Al respecto dice Joaquín Trigo: “Las familias están reduciendo su deuda. Las empresas también lo están haciendo. Y los bancos están asimismo reduciendo su endeudamiento. Pero el Gobierno lo está aumentando. No porque no quiera, sino porque los ingresos siguen cayendo, y no sabe cómo reducir los gastos convenientemente”.
Una incógnita para el año que viene es el rescate, con su intervención consiguiente. ¿Habrá o no habrá? Nos dice José Luis Feito: “La cuestión esencial es si España es capaz, sin condicionamiento macroeconómico, de lograr el ajuste fiscal a que se ha comprometido con Bruselas. Si España realiza el ajuste fiscal a un ritmo adecuado y, sobre todo, sobre la palanca del gasto y no la de los impuestos, que haya o no rescate no es lo relevante. Y, si no es capaz, entonces tendremos que aceptar un condicionamiento macroeconómico”, expresión esta última que prefiere a “rescate” o “intervención”.
Trigo ha abordado otras dos cuestiones candentes. Una de ellas es la de la necesaria reforma de las pensiones, un tema muy conocido y al que Trigo contribuye pidiendo que el retraso de la edad de jubilación de los 65 a los 67 años se haga... en dos o tres años.
Pero el otro asunto es más candente, las hipotecas y los desahucios, y ha hecho una consideración de gran calado. Primero, ha valorado la institución de la hipoteca bajo el derecho español: “Tenemos un buen sistema de garantías con el contrato hipotecario, que ofrece dos y hasta tres garantías: El inmueble, el compromiso de la persona, y en ocasiones un aval. Es un negocio distinto del que tienen en los Estados Unidos, un mortgage que cuenta sólo con la garantía del bien. Llegado el caso, la persona endeudada entrega el bien y salda la deuda”. Esta diferencia jurídica implica también una diferencia económica: “Nuestro sistema es más seguro y, por tanto, resulta más barato”. Un contrato que redujera la garantía a la mera dación en pago supondría un coste adicional del entorno del 50 por ciento.
Pero la cuestión no se queda aquí, porque si el Gobierno tomase la decisión de rebajar las garantías a los actuales contratos, lo que es ilegal (va contra el artículo 9 de la Constitución), o fomentase la adopción de daciones en pago, el mayor riesgo de estos contratos repercutiría sobre la calificación crediticia de nuestras entidades. Y Trigo ha afirmado que Fitch rebajaría la calificación de España si una medida en este sentido se adoptase. “Y ya hay papeles en ese sentido”, puntualiza Trigo.