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Rajoy y su annus horribilis

martes 18 de diciembre de 2012, 23:51h
Ayer se clausuraba la reunión interparlamentaria que el PP celebraba en Toledo, coincidiendo con el primer año de legislatura popular. Un año que ha estado marcado por las dificultades económicas y la política de ajustes que ha tenido que poner en marcha Mariano Rajoy. Ya entonces, los populares avisaban de que no iba a ser un año fácil y que, dado el panorama, iba a ser complicado ver luz al final del túnel hasta al menos 2013. Ojalá sea cierto el vaticinio, porque sin duda 2012 pasará al recuerdo como uno de los peores años de la reciente historia económica.

Quizá por ello, Rajoy insistía desde Toledo en la necesidad de “hacer pedagogía” para explicar qué se está haciendo y porqué; algo en lo que, hasta la fecha, el balance popular en lo relativo a comunicación no ha podido ser peor. Falta de unidad de mensaje, inconsistencia del mismo y carencia de una voz autorizada a la hora de dar la cara en todo momento han sido una constante durante todo este año. De hecho, el propio Rajoy ha parecido ausente en más de una ocasión.

La contención del gasto público ha sido uno de los principales objetivos del Gobierno durante sus primeros doce meses, y parece que está en vías de conseguirse. Aquí, por tanto, el balance sería positivo. No lo es, sin embargo, en lo que a día de hoy es el principal problema del país: su enorme tasa de paro. Es un hecho que la tibia y amagada reforma laboral no ha logrado crear empleo, al menos de momento. Desde Moncloa se asegura que sus resultados empezarán a verse en breve. Ocurre que con uno de cada cinco españoles sin trabajo -con una tasa de paro juvenil superior al 50%-, una economía deprimida y un sistema bancario del que no acaba de emanar el crédito el tiempo apremia. Es verdad que Rajoy recibió una herencia envenenada, pero también lo es que le ha faltado determinación a la hora de afrontar los principales retos. Tampoco ha estado a la altura en lo que se refiere a su política de comunicación, manifiestamente mejorable. Y si no endereza pronto esta situación, 2013 puede ser también un año perdido.
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