Si el PP cree que Madrid es suyo, "bienvenido sea"
sábado 22 de diciembre de 2012, 19:35h
Mientras el caso Madrid Arena sigue destapando contratos dudosos, tratos de favor, supuesto uso de instalaciones públicas para el lucro de “conocidos” y en el Ayuntamiento ya ni siquiera se dan ruedas de prensa sin preguntas porque supongo que “eso ahora no toca, con la que está cayendo”, el foco mediático se ha centrado en el problema de la sanidad madrileña, la gran joya de la corona de los nueve años de gobierno Aguirre. Huelga tras huelga, manifestación tras manifestación, gran parte de los profesionales de la sanidad pública –no solo los sindicatos, no solo malvados izquierdistas que odian al PP- siguen protestando y hasta 118 equipos directivos de distintos centros de salud de la Comunidad han presentado su renuncia.
La respuesta del presidente, Ignacio González, siempre con una media sonrisa irónica, heredada de su lideresa, ha sido “Si quieren dimitir, bienvenido sea”.
Es una declaración atroz en lo que tiene de irresponsable. ¿En qué cabeza cabe que el hecho de que 118 centros de salud queden sin dirección de la noche a la mañana con el perjuicio evidente que eso supone para los ciudadanos es algo deseable?, ¿en qué mundo viven el presidente González y el consejero Lasquetty? Los políticos tienen la dificilísima labor de solucionar problemas, o al menos mediar en ellos… nunca, en ningún caso, de alegrarse por que esos problemas se enquisten o entender el caos como una victoria política.
Quiero dejar claro que en ningún momento hablo de que la Comunidad de Madrid retire sus proyectos y dé la razón sin más a los convocantes de paros y manifestaciones. No hablo de eso porque hay demasiados detalles que se me escapan y no es bueno hablar de lo que no se sabe. Simplemente, constato la gravedad de que unas negociaciones acaben en fracaso, que ese fracaso provoque el caos en la atención primaria universal y que el presidente de la Comunidad de Madrid sonría y se dé la enhorabuena. ¿Nos estamos volviendo locos?
Demasiadas cosas fallan en el PP de Madrid y no creo que desde Génova se vea esto con buenos ojos. El desplome electoral en la capital y en la Comunidad puede ser tremendo y si siguen pensando que no, que Madrid siempre será suyo, se equivocan. Que miren al PSC en Cataluña. Cuando el madrileño se levanta cada día y sufre una huelga de transporte público, de sanidad, de educación o pone su cadena autonómica para ver una imagen fija durante horas y horas y horas, algo falla.
No sé de quién es la culpa, pero es absurdo pensar en que siempre es de los otros. Es imposible.
En cualquier caso, sea de quien sea, por favor, no sonrían. La situación es muy grave: educación, sanidad, comunicación y transporte, los cuatro ejes de una administración pública. Los cuatro, ahora mismo, patas arriba. No hablo ya de manipulación mediática, consejeros elegidos a dedo, amiguismos y purgas internas… hablo de lo que se ve cada día: de la escalera en el andén de Pacífico esperando dos semanas exactas a que alguien la repare, a los retrasos de días para una cita previa, a las operaciones canceladas, a los días de clase perdidos… incluso al hecho de que uno ponga Telemadrid y hasta se alegre de ver la imagen fija porque al menos no habrá alguien contratado para adoctrinar.
Se han olvidado de que Madrid es de los ciudadanos y eso es imperdonable. Ni de la izquierda ni de la derecha. Ni del PP ni del PSOE. De los ciudadanos. Y los ciudadanos no queremos sonrisas, queremos soluciones; no es necesario ser un peligroso perroflauta ni Willy Toledo para pedir tan poco.
|
Escritor, analista y profesor
GUILLERMO ORTIZ es licenciado en filosofía. Ha colaborado con revistas digitales como El Semanal Digital, Factual o JotDown Magazine así como en medios culturales como Neo2 o Cuadernos Hispanoamericanos.
|
|