RESEÑA
Javier Marías: Mala índole. Cuentos aceptados y aceptables
domingo 23 de diciembre de 2012, 12:22h
Javier Marías: Mala índole. Cuentos aceptados y aceptables. Alfaguara. Madrid, 2012. 440 páginas. 19,50 €
Al fin y a la postre, pasado el revuelo de la concesión del Premio Nacional de Narrativa, lo que resta es la obra literaria de Javier Marías. Todo buen lector debe inclinarse más por la literatura y su placer estético que por la mano creadora pues, en definitiva, es lo que con el tiempo perdurará si alcanza un rango de valor suficiente y se dan ciertas condiciones. Como la vida es breve y el arte es largo el lector interesado debe huir del vano cotilleo de entre las bambalinas literarias o en la cada vez más presente realidad virtual donde discuten sobre la arrogancia o no del circunspecto escritor. Buenos motivos no faltan. Como la lectura del libro Mala índole, el nuevo título bajo el que el propio Marías reúne relatos provenientes de los volúmenes Mientras ellas duermen (1990 con edición aumentada en 2000) y Cuando fui mortal (1996), más otros cuatro cuentos posteriores, de entre los cuales destaca por extensión e importancia el que da título a esta nueva recopilación, “Mala índole”. El lector atento de la novela Los enamoramientos (2011) ya tenía noticia del mismo. Otros cuentos pertenecientes casi a la prehistoria literaria del escritor han sido excluidos y relegados con rigor a la oscuridad.
La nota explicativa del autor de esta recopilación (a su manera, selecta) se suma a la de los anteriores libros, aquí también recogidas. En ella aduce Marías que la mayoría de los cuentos están escritos por encargo y “sin gozar de libertad absoluta”. Pero un escritor diligente nunca goza de tal privilegio. A medida que escribe negro sobre blanco cada palabra impone ciertas constricciones a las siguientes palabras del texto. Por mencionar algunas, el respeto a la construcción del personaje o a la lógica interna del relato reducen los márgenes de actuación del escritor. La buena escritura siempre estrecha el abanico de posibilidades. Por otro lado, Javier Marías confiesa dedicar sus empeños futuros a alientos de mayor recorrido que el cuento y presenta este libro como cerrado, en la medida en que algo humano lo es. De tal modo y ya desde el título completo: Mala índole. Cuentos aceptados y aceptables, además de en el índice, el autor pone el acento en la jerarquía de los relatos, clasificados en Aceptados (“De los que aún no me avergüenzo”) y Aceptables (“De los que sí me avergüenzo un poco pero no demasiado”), donde no ahorra el ambiguo motivo de inclusión (pág. 10).
El lector accede con rapidez al mundo característico de Javier Marías como en el turbador juego de miradas parciales que es “Mientras ellas duermen”, donde el protagonista a través de los intersticios de un sombrero mejora su miopía y otea una realidad de veras singular. En estos cuentos afloran concentradas la introspección y el profundo efecto de extrañamiento que parte de la rutina en situaciones ordinarias, las más de las veces anodinas. Y también viceversa, cuando desde la situación más rocambolesca llega a la realidad más cercana y reconocible. Además el tiempo roto, los espacios quebrados, las difusas barreras inciden en esa indeterminación tan frecuente que junto a un vago ambiente de amenaza preside cualquier texto de Marías y perturba profundamente a todo lector sensible.
Tal vez en Mala índole se encuentren los mejores pasajes literarios de Javier Marías como el mismo autor indica y repiten cual corifeo ciertos críticos, pues hay páginas notables. Sin embargo, la entidad y ambición de sus novelas alcanzan un nivel superior para este cronista. No en vano Marías promete dedicarse por entero de ahora en adelante a la novela sin caer en la tentación de la distancia corta que bien maneja. Y no le quitaremos nosotros la razón.
Por Francisco Estévez