Monti, posible guía de Italia
lunes 24 de diciembre de 2012, 08:37h
Durante una esperada rueda de prensa, el ya ex presidente del Gobierno de Italia, Mario Monti, ha anunciado que no será candidato en ninguna lista de las próximas elecciones de febrero de 2013, ya que es senador vitalicio. Asimismo, el dimisionario primer ministro italiano ha ofrecido “aprobación, apoyo, y si es necesario, liderazgo” a un partido o coalición que adopte su agenda de reformas. Se trataría de una agenda erga omnes, centrada en Europa y en las reformas, orientada a cambiar el país y sus instituciones. Independientemente de su decisión, Monti será el gran protagonista de la campaña electoral: la presentación, en los próximos días, de un documento programático –la Agenda Monti- que puede constituir una guía para cambiar el país y reformar Europa. Los partidos políticos italianos deberían prestar atención e interés por este manifiesto, titulado “Cambiar Italia. Reformar Europa por un empeño común”, ya que contiene indicaciones y sugerencias útiles para que Italia no vuelva a caer en la emergencia.
No cabe duda que la presencia de Monti en la escena política nacional podría resultar beneficiosa por su sabiduría y conocimiento de los mecanismos europeos. Además, el reconocido economista ha entendido que Italia no necesita promesas ilusorias y demagogicas, medidas factibles para sacar al país de la crisis y no inutiles personalismos o riñas de partido. Su discurso ha contenido importantes adevertencias: los partidos políticos no deben prometer ilusiones en la campaña electoral, atacar a la Unión Europea o decir que se puede prescindir de las líneas guía de Europa. Tras una duras estocadas contra Berlusconi (“me cuesta seguir los procesos mentales de Berlusconi”) y contra su partido por su actitud contradictoria, Monti ha subrayado su imparcialidad y su posición extra partes, más que super partes. Cabe esperar que los próximos Gobiernos entiendan sus palabras, sobre todo, en tema de intereses personales: un presidente de Gobierno debe actuar por el interés colectivo y nacional, no en defensa de sus intereses personales, presentando leyes ad nationem y no ad personam.
Desde que el ex comisario asumiera la presidencia, la imagen de Italia y su credibilidad han mejorado notablemente. Trabajando duramente para restablecer la confianza en el país, Monti ha conseguido trasmitir seriedad y rigor al escenario político-económico nacional, adoptando medidas de ajuste improrrogables e iniciando un proceso de reforma necesario para relanzar e impulsar la economía nacional. Por este motivo resulta tan difícil comprender a quien, por simples cálculos electorales, pretende “destruir lo que con el sacrificio de todos se ha hecho este año”. Ante el peligro de que un nuevo Gobierno pueda interrumpir el camino reformista e, incluso, actuar “marcha atrás”, su disponibilidad para ponerse al frente de una coalición de partidos que suscriba su programa de reformas y cambios representa una buena noticia para Italia y Europa.
Con su breve mandato, Monti ha conseguido restituir protagonismo a Italia dentro de la UE y salvarla de la grave crisis a la que le había arrastrado el gobierno Berlusconi. Cabe esperar que el futuro Gobierno de Italia tenga en cuenta algunas de las ideas de Monti, como su apuesta por mejorar la gobernabilidad y la integridad fiscal de la UE, el nuevo protagonismo de Europa en la geopolítica internacional o fortalecer el euro como conditio sine qua non para la recuperación de la economía mundial. Igualmente destacable es la necesidad de alcanzar mayor unión política y aprobar nuevas medidas en el campo fiscal porque, como el Professore reconoce, Italia -y España- están pagando un precio insoportable por sus préstamos, debido a las dudas que genera el Euro. Está en juego el futuro de Italia y de Europa ya que una Italia fuerte y estable, política y económicamente, resulta necesaria para el futuro de Europa. Respecto a una campaña electoral que se augura dura, esperamos que los partidos escuchen las sabias palabras de De Gasperi, recordadas por Monti: “un hombre político piensa en las próximas elecciones, un hombre de Estado en las próximas generaciones”.