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RESEÑA

Antonio Soler: Boabdil. Un hombre contra el destino

domingo 30 de diciembre de 2012, 12:58h
Antonio Soler: Boabdil. Un hombre contra el destino. Espasa. Barcelona, 2012. 320 páginas. 19,90 €
Las grandes figuras de la Historia siempre tienen detractores igual de grandes que ellos. Tenemos el caso de Felipe II, en el que la leyenda negra que se encargaron de extender sus enemigos, ha conseguido, para muchos, eclipsar todos sus logros. Lo mismo ocurre con el protagonista de esta novela, Boabdil, a quien siempre le perseguirá la lapidaria frase: “Llora como mujer lo que no supiste defender como hombre”, que falsamente se le atribuye a su madre. Cualquier persona que haya tenido la oportunidad de bucear en las profundidades de la vida y personalidad del último rey de Granada, habrá podido encontrar a un hombre culto, pacífico, poco amigo de fanatismos, amante de la belleza y un alma compungida por ser el que siempre estará unido a la expulsión definitiva de los musulmanes después de ocho siglos desde la invasión peninsular.

Aquellos que hasta ahora no se hayan acercado a la figura de “El Zoigoibi”, el desventurado, podrán hacerlo en esta ocasión con una acertada perspectiva tanto histórica como más personal. Ahondando en los sentimientos, en las amistades, en el difícil funcionamiento de la sociedad castellana limítrofe con la musulmana, durante esos últimos años del siglo XVI en España. Muchas veces se ha tratado de hacer llegar a la gente el verdadero modo de conciencia en ese escenario de los últimos compases de la Reconquista. Muy alejado del que comúnmente se tiene de una línea divisoria, infranqueable e impermeable que separaba a unos de otros. En este caso, el mejor ejemplo lo encontramos con Gonzalo Fernández de Córdoba, contemporáneo de Boabdil, y, como se cuenta en este libro, alguien de quien podría haber sido un buen amigo de no ser por las circunstancias históricas que rodeaban a cada uno.

Como siempre, los viajes que nos trasladan a la Alhambra son sinónimo de belleza, nostalgia y de paraíso terreno. Pero si lo combinamos con la defensa del último bastión de la invasión musulmana, tenemos que añadirle la violencia, la sangre derramada, los comportamientos inmisericordes y, lo más importante, la venganza, uno de los grandes motores de la época junto con el fanatismo religioso. El peso de la Historia y de los antepasados, las intrigas por el poder de sus familiares y la impotencia de tener un reino en paz sin que ello se vea como un sinónimo de debilidad, acabarán aplastando a Boabdil, quedando unido para siempre a la caída de Granada y su rendición ante los Reyes Católicos.

Por Jorge Pato García

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