www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

El futuro de Italia

jueves 03 de enero de 2013, 23:52h
Durante estas fiestas, en Italia se ha asistido al arranque oficioso de la próxima campaña electoral. Se trata de unas elecciones de gran importancia, en la que la presencia de un nuevo centro, moderado y montiano, pone a prueba el anómalo e inestable bipartidismo italiano. El nacimiento de este nuevo centro, una alternativa a los dos bloques, supone la gran novedad de los comicios que se celebrarán en febrero. Preocupado por la economía y por las reformas, el centro montiano podría representar un interlocutor fiable y creíble para el Partido Democrático, al que las encuestas auguran ganador de las elecciones. Un pacto entre izquierdas y moderados –un especie de compromesso storico moderno- podría servir para realizar unas reformas improrrogables. Ante una situación que aún se presenta crítica y problemas de interés nacional, un pacto “de Gobierno”, un compromiso nacional, podría facilitar el camino reformista, apartando tendencias extremistas o propuestas populistas y anacrónicas. Lo demuestra el caso de los Estados Unidos de estos día, donde ha sido necesario el acuerdo entre republicanos y demócratas para salvar al país del abismo fiscal. En un panorama ya confuso, un pésimo sistema electoral podrá demostrar que nadie cuenta con la mayoría operativa en el Parlamento. En Italia, la gran batalla se dará en el Senado y, por eso, una coalición post-electoral entre los partidos más votados y reformistas, podría servir para gobernar.

Independientemente del ganador de las próximas elecciones, Italia debe seguir el camino emprendido por el Gobierno Monti, realizando aquellas reformas que ningún partido quiso asumir anteriormente por su elevado coste electoral. El país debe plantear una estrategia para reducir su desmesurada deuda soberana, equivalente al 126% del Producto Interno Bruto. Es necesario seguir recortando el gasto público y completar las reformas laborales y de pensiones. Y si Monti ha conseguido trasmitir seriedad y rigor al escenario político-económico nacional, quedan medidas de ajuste improrrogables y la aplicación de unas reformas necesarias para relanzar e impulsar la economía nacional. Al mismo tiempo, debe seguir la lucha contra la corrupción y los frecuentes escándalos de malversación que han salpicado a varios partidos y funcionarios de la pública administración. Del mismo modo, debe plantearse una estrategia seria y efectiva en la lucha contra las organizaciones criminales y las mafias, fenómeno nacional y que contamina gran parte del tejido productivo italiano. Asimismo, Italia no puede olvidar su dimensión internacional y su papel europeo, siguiendo su apuesta por mejorar la gobernabilidad de la UE y fortalecer el euro como conditio sine qua non para la recuperación de la economía mundial.

Terminada la XVI legislatura, Italia se prepara para entrar en una campaña electoral corta pero intensa, y una vez finalizada, tendrá gran importancia conocer el peso electoral que obtendrá el gran centro encabezado por Monti; será útil para comprender qué tipo de condicionamiento podrá suponer al centroizquierda -en el caso de que sea la coalición ganadora- y cómo marcará el programa político del futuro Gobierno. Y mientras algunos hablan de la llegada de la III República, no cabe duda que, tras las elecciones, Italia debe emprender el camino de la gobernabilidad, dejando atrás una situación caótica y un escenario político y económico convulso. La inquietud de una Italia ingobernable podría espantar a los inversores, a los mercados y a los demás socios europeos. La estabilidad de Italia es fundamental para preservar y fortalecer la estabilidad de Europa.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios