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Suspendidas las negociaciones políticas internas

Francia comienza su guerra en Malí con el envío de tropas

domingo 13 de enero de 2013, 14:06h
La intervención militar francesa ha hecho sonar los tambores de guerra en la región.
El presidente François Hollande no ha esperado ni 24 horas al visto bueno dado por el Consejo de Seguridad de la ONU para una intervención militar extranjera en Mali, y ha enviado sus tropas de combate al país africano, “a petición del presidente interino” Dionconda Traoré. Francia ha iniciado “su” guerra en Mali, poniendo a todos los países ribereños del Sahara-Sahel, en particular Argelia, ante el hecho consumado.

La intervención militar francesa ha hecho sonar los tambores de guerra en la región. Ayer mismo, según informaciones de la prensa independiente de Argel, “una escuadrilla de helicópteros de combate han atacado varios depósitos de armas y municiones pertenecientes al movimiento Ansar Edin en la localidad maliense de Leré, fronteriza con Mauritania”. Leré había estado hasta noviembre pasado en manos del Movimiento Nacional de Liberación del Azawad (MNLA), antes de pasar bajo control de los radicales islamistas de Ansar Edin. El Ejército mauritano por una parte, y el argelino por otra, se han puesto en estado de alerta ante la guerra que estalla en sus fronteras.

El régimen de Abdelaziz Buteflika se ha visto ante el hecho consumado de la intervención francesa. Las Fuerzas Armadas argelinas (ENP) han enviado helicópteros de combate y refuerzos castrenses a la ciudad argelina de Bordj Badji Mojtar, situada en la frontera con Mali y a 14 kilómetros de El Jalil, una de las zonas que está siendo bombardeada por la aviación francesa. Argel teme que elementos del MUYAO (Movimiento por la Unidad del Yihad en África occidental) y de Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI) puedan intentar atravesar la frontera huyendo de los bombarderos y buscando refugio en Argelia.

En Argel se considera ineluctable la “pakistanización” del país, algo que advirtió ya hace un año el exembajador argelino en España y exministro Abdelaziz Rahabi. Un fenómeno que hace de un país “un gigantesco cuartel de retaguardia para una guerra de vanguardia”. Lo que hace Pakistán como base relé entre Estados Unidos, Occidente, Afganistán, Al Qaeda y la India, lo va a hacer Argelia entre Francia, la OTAN, Malí y el terrorismo yihadista. Lo definió hace pocas semanas la Secretaria de Estado Hillary Clinton: “Argelia es un país imprescindible”.

La otra cara de la moneda sin embargo, según escribe Kamel Daoud en Algérie-Focus, es para Argelia “una élite oligárquica rica, uno o diez generales dotados de torpe visión mística y ambiciones ridículamente desproporcionadas, militares sometidos a la doctrina de la tutoría, una burguesía adicta a la renta y una plebe adoctrinada por el conservadurismo”. El ataque francés a lo que comienza a llamarse el « Malistán” en nombre del gobierno de Mali, es una guerra abierta, de futuro incierto y de cualquier manera largo y cruento, que no ahorrará ningún país de la región, ni siquiera cuando París encuentre un “Karzay” de turno para ponerlo a la cabeza en Bamako.

“Francia tendrá en definitiva su guerra en Mali”, escribe el diario independiente argelino El Watan. “Una guerra que ha intentado en vano legitimar a toda costa, y que tiene lugar curiosamente – señala El Watan – el mismo día en que debían realizarse en Uagadugu, capital de Burkina Faso discusiones entre los representantes del gobierno de Mali, el tuareg MNLA y los islamistas de Ansar Edin “. París no ha esperado más de las negociaciones políticas auspiciadas por Blaise Compaoré mandatado por la CEDEAO, como tampoco ha tenido en cuenta las reuniones en curso en la ciudad argelina de Adrar, entre las facciones malienses en lucha.

Hecho curioso, mientras que el Enviado especial de la ONU para el Sahel, Romano Prodi, declaraba el jueves pasado que “si la ofensiva (ataques de los yihadistas contra la ciudad maliense de Mopti en el sur) se prosigue, creo que la comunidad internacional tomará una decisión urgente”, las tropas francesas ya habían desemarcado en Mali y estaban listas para su “tempestad del desierto”.

De cualquier manera, el inicio de la guerra abierta en Mali, pone en mala situación al Presidente argelino Buteflika, al fracasar estrepitosamente su diplomacia de la negociación en el plano político y la opción de la fuerza que preconizaba Argel basada en la coordinación de países del Sahel (Argelia, Mauritania, Níger y Mali) con su Estado mayor operativo en Tamanrasset. Ambas vías han quedado obsoletas ante la acción militar francesa, que todos los analistas ven irreversible.

La “justificación” dada por el Presidente Hollande, de la petición de ayuda por parte del Presidente interino maliense, avalada por otra parte por la diplomacia argelina que la considera legítima, no convence a todos. Los “intereses estratégicos” de Francia en la región son tan grandes, que podrían ellos solos servir de leitmotiv para poner en marcha su maquinaria guerrera. Mali es el tercer productor de oro de África, y posee abundantes recursos en su subsuelo, incluidos minerales raros, uranio y piedras preciosas, además de estar demasiado cerca de las principales reservas uraníferas del continente africano (en la extensa meseta que va desde Arlit en Niger, hasta Gao en Malí), y de la que Francia no puede ni quiere prescindir.
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