RESEÑA
Charles Willing Beale: El fantasma de la Mansión Guir
domingo 20 de enero de 2013, 13:44h
Charles Willing Beale: El fantasma de la Mansión Guir. Epílogo de H. P. Lovecraft. Traducción de Óscar Mariscal. 23 Escalones. Sevilla, 2012. 164 páginas. 14,20 €
Desde el punto de vista académico el Ocultismo ha sido tradicionalmente considerado como una serie de prácticas absurdas, irracionales y carentes de todo sustento científico, lo que ha supuesto que haya sido ignorado y denostado. Esta postura ha conducido a la marginalidad a toda esa amalgama que acoge en sí al hipnotismo, al espiritismo, a la alquimia, a la astrología o a todas las parareligiones de corte esotérico tales como la Teosofía o el Rosicrucianismo.
No obstante, se crea lo que se crea acerca del Ocultismo, lo que es innegable es que este conjunto de prácticas que cobraron vigor a mediados del siglo XIX, tuvieron y tienen una influencia clara en la cultura occidental del último siglo y medio. Esto se pone de manifiesto cuando se estudia a fondo el fenómeno y su repercusión en la creación artística y literaria. Me remito para ello a algunos nombres como Wouter Hanegraaff y Antoine Faivre, dos de los principales investigadores que se han dedicado a elaborar un corpus con todas las variantes y protagonistas del Ocultismo en obras como el Dictionary of Gnosis and Western Esotericism (2006). Incluso autores como Leon Surette consideran que el Ocultismo forma parte seminal de la Modernidad.
Comentados estos aspectos podemos abordar esta reseña acerca de esta breve novela del escritor norteamericano Charles Willing Beale, cuyo relato está plagado de referentes ocultistas. Se une, por tanto, a la serie de autores literarios que tratan en su obra de elementos sobrenaturales como Edgar Allan Poe, Bram Stoker o Sir Arthur Conan Doyle, por citar a los más egregios y vinculados en mayor o menor medida con el Ocultismo. Esto no significa que todos los literatos que tratan lo sobrenatural en su obra fueran simpatizantes de lo oculto, como así lo demuestra el epílogo que acompaña a esta novela, de mano de H. P. Lovecraft, en el que echa por tierra todas las creencias ocultistas.
El fantasma de la Mansión Guir fue escrito en 1897, en pleno fin de siècle, donde la efervescencia de las prácticas ocultistas era tan variada como asistemática, y vemos como el autor, sin duda fascinado por los credos esotéricos, mezcla conceptos como el hipnotismo, el espiritismo y los ritos orientales que había filtrado la Teosofía de Blavatsky, sin encontrar una coherencia clara en su conjugación.
Si bien es cierto que el Ocultismo es la raíz de la historia de la novela, otras influencias ayudan a dibujar el relato: lo gótico está notoriamente presente. Y es que de nuevo, y seguramente por influencia de Poe, la mansión es la protagonista de la novela, lo que nos trae a la mente La caída de la Casa Usher. Retratos siniestros pueblan sus paredes, pasadizos secretos recorren sus subterráneos, y la mansión en sí es un ente fuera del tiempo.
Hechas todas estas apreciaciones diremos que la novelita es grata de leer, el autor sabe mantener las incógnitas que siembra al comienzo a lo largo de las páginas, aportando elementos que confluirán en una explicación final en la que se unen todas las piezas. No obstante, la brevedad del texto impide un desarrollo mayor de los personajes y de la relación entre ellos, como el affaire entre los protagonistas, bastante superficial, que el autor intenta que sea el eje de la historia pero que a duras penas consigue.
La traducción de la obra corre a cargo de Óscar Mariscal, quien se ha encargado de poner a disposición del lector español este singular “romance espírita”, como así lo subtitula. Un excelente prólogo nos da las claves para entender esos elementos de lo oculto que planean en la novela y, como contraste, nos presenta el texto de Lovecraft antes citado, para mostrar la postura contraria. Cierra el libro, sin embargo, una relación de casas encantadas en el entorno de Providence, lugar del mundo con la mayor densidad de fantasmas por metro cuadrado.
El fantasma de la Mansión Guir es una curiosidad literaria que agradará sobre todo a los amantes de lo misterioso, pero en la opinión del que suscribe el verdadero valor de este texto es ver como toda la panoplia de creencias ocultistas latentes en la sociedad norteamericana de finales del XIX permean a través de la creación literaria.
Por Pedro Ortega