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Crónica económica

¿Ha fracasado la reforma del mercado laboral?

jueves 24 de enero de 2013, 21:13h
La nueva regulación introdujo cambios importantes. No los vamos a recordar todos, pero sí los más importantes: Se amplían y clarifican las causas objetivas de despido, que ahora incluyen las pérdidas actuales o previstas o la disminución permanente de ventas o ingresos. El absentismo es un camino más rápido hacia el despido que antes. Y se generaliza la indemnización a 20 días por año, con 12 meses de máximo. Se crea un contrato indefinido de emprendedores para empresas de 50 empleados o menos, con bonificaciones para ambas partes. Y otro contrato de formación, con ayudas para los jóvenes. Los empresarios podrán rebajar los sueldos de los trabajadores, así como modificar otras condiciones del empleo. Y los convenios colectivos no se renovarán automáticamente, como hasta entonces.

Para ver si la reforma ha fracasado o no, hay que recordar, también brevemente, sus objetivos. El primero es el de la llamada “flexibilidad interna”, es decir, que el empresario pueda recurrir a algún expediente distinto del despido para adaptar los costes de la empresa a la nueva realidad. El segundo es reducir la dualidad del mercado de trabajo: una fuerza laboral protegida, que pierde poco empleo, que cuesta mucho, y que fuerza a que haya despidos masivos en el otro sector de los empleados, que son los desprotegidos. Tres: preparar las condiciones para que las empresas vuelvan a contratar cuando la situación económica cambie. Y, envolviendo todo ello, lograr que los salarios bajen y permitan que las empresas sean competitivas y contraten a los parados, a un tiempo.

¿Ha logrado el primer objetivo? Es lo que decía el gobierno en la anterior EPA. Entonces, dijo el secretario de Estado de Economía, Fernando Jiménez Latorre, habían pasado seis meses sin que cayese el empleo privado. Era la ilustración de que la reforma estaba funcionando, ya que los motivos de la contratación o el despido del empleo público siguen otra lógica. Los datos de los últimos tres meses de 2012 muestran que el empleo privado ha caído en 228.700 personas. ¿Quiere eso decir que, según los propios criterios del Gobierno la reforma ha fracasado?

Le he preguntado al secretario de Estado por esta cuestión, y Jiménez Latorre ha respondido que si se frenó la caída de empleo privado fue porque el descenso de la actividad fue menor y por la reforma laboral. Pero ya antes había señalado que el grave deterioro del mercado de trabajo en estos tres últimos meses se debe a la concentración de los efectos de las medidas de recorte del Gobierno. Lo cierto es que el ritmo de destrucción del empleo privado, en tasa interanual, se mueven en el entorno del 4 al 4,7 por ciento durante todo el año. En el último trimestre ese ritmo es del 4,30 por ciento, cuando el anterior fue del 4,06. Pero el del segundo trimestre fue del 4,7 por ciento. Si la actividad ha caído más aceleradamente de octubre a diciembre, parece que la destrucción de empleo no es más acusada.

De hecho, las previsiones eran más acusadas. Afi-Agett apuntaba a una cifra final superior a los seis millones de parados. Y, de hecho, los datos enviados por Economía a Eurostat correspondientes a noviembre reflejaban 6,1 millones de parados. La situación ha mejorado en diciembre con las contrataciones para la campaña navideña, lo cual apunta al tercer objetivo de la reforma: la creación de empleo cuando las circunstancias son favorables. Aunque lo importante, en realidad, es la evolución del empleo, y se ha destruido más de lo que se esperaba.

Por lo que se refiere al segundo objetivo, no está muy claro. El colectivo más obviamente relacionado con los trabajadores desprotegidos, el de los jóvenes, vuelve a sentir el helador frío de este invierno laboral: La tasa de paro sube al 55 por ciento.

Del tercero, ya hemos dado una pincelada respecto del mes de diciembre. Pero hay algo más que decir. El sector turístico ha experimentado una mejora, que se ha manifestado geográficamente en que en Baleares ha aumentado la ocupación en 14.100 personas. Canarias es una de las regiones en que menos cae el empleo, un 1,87 por ciento.

Y, sobre la competitividad de las empresas españolas, mucho hemos dicho ya. Los empresarios, no obstante, tienen su propia visión. Sienten la necesidad de mejorar esa competitividad, y por tanto exigen al gobierno que profundice en la liberalización del mercado de factores. Pero nos quedamos con el análisis que hace José Antonio Vega en Cinco Días: “Da la impresión de que tras varias reformas laborales de puro maquillaje, con la que hizo la señora Báñez y la imperiosa necesidad de ajustar los costes a la capacidad de la demanda (con fuertes caídas de renta disponible multiplicadas por caídas adicionales del empleo), el mercado de trabajo ha comenzado a funcionar como un mercado”.

En resumen: Da la impresión de que la reforma laboral está dando frutos, aunque también parece que son insuficientes. Con todo, una cosa es que se apruebe una reforma y otra que las empresas hagan un uso pleno de la misma. Eso llegará con el tiempo. Y la virtualidad de la reforma para crear empleo no se verá hasta que no se recupere la actualidad. Y eso, como apunta el secretario de Estado de Economía, no llegará hasta los últimos meses de 2013, o quizás los primeros de 2014.
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