RESEÑA
Andrés Ortega y Ángel Pascual-Ramsay: ¿Qué nos ha pasado? El fallo de un país
domingo 27 de enero de 2013, 12:09h
Andrés Ortega y Ángel Pascual-Ramsay: ¿Qué nos ha pasado? El fallo de un país. Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores. Barcelona, 2012. 336 páginas. 19,90 €
Los autores de este ensayo conocen muy bien de lo que tratan. Andrés Ortega –autor también de títulos como La razón de Europa o La fuerza de los pocos-, además de director de la edición española de Foreign Policy y columnista y editorialista de El País , fue responsable del Departamento de Estudios y de Análisis y Estudios del Gabinete de la Presidencia entre los años 2008 y 2011. Igualmente, Andrés Pascual-Ramsay, actual director de Global Risks del ESADEgeo-Center for Gobal Economy and Geopolitics, fue en esas fechas asesor del citado Departamento monclovita. Así, vivieron como privilegiados testigos el estallido de una de las mayores crisis de los últimos tiempos, que se ha cebado en España con especial virulencia, y que encierra ramificaciones económicas y financieras, sociales y políticas, aspectos todos que se examinan en este volumen. De ahí que este trabajo resulte una completa exploración de primera mano de tan doloroso como peliagudo asunto, en la que se combinan abundantes datos y documentación con una capacidad de análisis que arroja luz de manera fehaciente.
Cómo se señala ya desde el título, el ensayo se pregunta por las razones de que en apenas cuatro años nuestro país haya pasado de ser uno de los de mayor crecimiento de la Unión Europea a estar sumergido en una hondísima sima que acarrea una tasa de paro insostenible que, más allá de las cifras, esconde millones de dramas humanos, y una más que preocupante reducción del PIB por habitante, habiéndose producido en general un proceso de empobrecimiento de consecuencias imprevisibles. Sin duda, estamos inmersos, como recalcan Ortega y Pascual-Ramsay, en “un cambio geopolítico y geoeconómico de primera magnitud, sin el cual no se puede comprender lo que nos está pasando”.
Una de las respuestas a ese ¿qué nos ha pasado? reside en cómo abordó la crisis el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Ante la “tormenta perfecta” que se desencadenó en 2008, el presidente del Ejecutivo cometió tres errores letales: no reconoció a tiempo la crisis, pensó que iba a ser corta –con lo que retrasó las imprescindibles reformas que el país precisaba-, y no supo explicar a los ciudadanos las medidas y recortes anunciados el 12 de mayo de 2010. La base para la debacle del PSOE en las elecciones de 2011 estaba servida.
Ahora bien, Ortega y Pascual-Ramsay no se limitan a esa respuesta, que consideran sería demasiado simplista, sino que, como también ya se adelanta en el título de la obra, lo que ha sucedido es “el fallo de un país”: “La realidad fue, y es, bastante más poliédrica. Y no apunta sólo al Gobierno y a las Administraciones Públicas, sino a la propia sociedad: a una clase empresarial poco dinámica, a unos agentes sociales anclados en el pasado y a una ciudadanía que a menudo hizo dejación de su responsabilidad colectiva. A un fallo de país”. Y a ello debe sumarse, claro está, la dimensión internacional de la crisis y el agotamiento de la globalización tal y como se ha desarrollado hasta el momento y que, según los autores, ha de ser replanteada.
No es, sin embargo, el propósito de este trabajo buscar culpables, sino “mirar hacia atrás para ver mejor por delante”. Ni tampoco regodearse en el pesimismo. La situación, a nadie se le escapa y resultaría absurdo negarlo, es muy difícil. Pero hay salida. En este sentido, es de gran interés el capítulo final, titulado “España debe rescatarse a sí misma”. Merece la pena apuntar su conclusión: “Los problemas tienen solución. España la ha encontrado a los suyos en otras ocasiones. Pero necesita un shock de modernidad que permita que se libere la energía creativa de este país. Y, especialmente, de sus jóvenes. Para ello es esencial recuperar el sentido de un proyecto común, lo que exige grandes pactos. El primer paso es recomponer, incluso componer, una narrativa compartida de lo que es España. Sin esa identidad común no habrá una base para que los ciudadanos se sientan comprometidos y dispuestos a hacer sacrificios por el proyecto colectivo de revitalizar España. De cada uno de nosotros depende.”
Por Adrián Sanmartín