COSAS VEREDES
España se queda sin imaginación
miércoles 30 de enero de 2013, 08:58h
“Cuando se carece de imaginación, morir es cosa de nada; cuando se tiene, morir es cosa seria”. Louis Ferdinand Céline en Viaje al fin de la noche.
Imaginación es lo que parece haber faltado a algunos como Bárcenas, Urdangarin o Carlos Mulas, por poner tres ejemplos dispares. Está claro que ninguno de los tres pensó ni por un momento que algo de lo que estaban haciendo de forma ilícita podría salir a la luz. ¿Ignorancia? Ninguno de los tres tiene un pelo de tonto. ¿Arrogancia? Puede que haya algo (o bastante) de esto. Pero lo que aparentemente es común a los tres es una clamorosa ausencia de imaginación. Y Mulas dirigía la Fundación Ideas…
Lo malo no es que tres personas (por poner tres ejemplos por todos conocidos), que no dedican su tiempo a buscarse la vida de forma honrada y legal metan la pata por esa falta de previsión o de proyección, lo que asusta es que esa carencia parece haberse generalizado entre ciertos sectores de la población española, casualmente entre los responsables de la toma de decisiones, y eso mengua de forma drástica nuestras posibilidades salir de este pozo que ya ni siquiera tiene agua.
Sin imaginación, no es posible proponer nuevas soluciones para tratar de mejorar la Educación que reciben nuestros hijos. Como si de un videojuego programado se tratara, los jugadores sólo contemplan dos opciones: atacar el plan vigente (en el caso de la oposición) o tumbarlo y establecer uno nuevo que para colmo de males suele ser peor que el anterior (el gobierno de turno). Al carajo la formación de los futuros líderes de la economía nacional. Ya ni nos avergüenza ocupar los últimos puestos del ranking europeo de Educación. ¿No sería más rentable a corto, medio y, sobre todo, largo plazo invertir ese tiempo y esos recursos en mejorar el plan vigente de forma permanente y constante? Ups, se me olvidaba que para prever las consecuencias de estas acciones a largo plazo se necesita… En fin.
Sin imaginación, no es posible resolver el sudoku de la financiación de la Sanidad pública sin meter la tijera de cualquier manera. ¿Qué es lo fácil? Recortar. Si quitamos las ambulancias, los medicamentos caros, las urgencias nocturnas en lugares pequeños y alejados y, además, cobramos por cada receta, arreglado. Y porque no se les ha ocurrido aún racionar las medicinas, cambiar la legislación para que cualquier analgésico o antiinflamatorio se venda sólo con receta amparándose en estudios que demuestran lo nocivos que son para los riñones o para el hígado y establecer un cupo de minutos gratis por paciente y médico al año. Y el que tenga que ir a la consulta más de lo estipulado, a pagar. Parece que el iluminado que empuña la tijera no ha entendido que cada día que pasa las familias tienen menos recursos y los gastos siguen en aumento. Como medida inmediata resulta eficaz para ahorrar costes pero quiero pensar que no se van a conformar con ahorrar unos euros sin tocar el modelo que, a todas luces, necesita un cambio.
Sin imaginación no es posible prever el desastre que tendremos que afrontar cuando dentro de unos años nuestros jóvenes tengan que tomar las riendas y no puedan hacerlo por falta de experiencia. Mucha carrera, mucho máster y muchos idiomas pero ni un contrato laboral en la actividad deseada que garantice una correcta formación profesional. Total, son jóvenes. Pero dejarán de serlo. Y, entonces, a ver qué les dicen. A ellos y a quienes no puedan jubilarse hasta los 75. De las pensiones (o no pensiones) mejor hablamos otro día.
Por suerte aún quedan motivos para la esperanza. Las cifras de emprendedores y de autónomos siguen en aumento a pesar de la que está cayendo porque ya son muchos los que han sido capaces de reinventarse, de dar un golpe de timón. Y, en parte, se lo debemos a la crisis porque la necesidad agudiza el ingenio. ¿Cómo competir con las empresas que operan en el mercado y no fracasar? Aportando soluciones nuevas, proponiendo otra forma de hacer las cosas y rompiendo moldes. Claro que ellos pueden hacerlo porque carecen de una desfasada y enorme maquinaria burocrática que frene cualquier propósito de innovación. Einstein dijo que en los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento. Por nuestro bien y por favor, tomen nota.