La "tregua" de las FARC
domingo 03 de febrero de 2013, 08:21h
El anuncio de “alto el fuego unilateral” realizado a finales del pasado año por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia -FARC- fue la constatación de algo de lo que ya se había hablado al comienzo de las conversaciones de paz. No aportó nada nuevo, por cuanto su actividad “militar” había disminuido su intensidad -no así la extorsión o el narcotráfico, siempre a pleno rendimiento-. A esto hay que añadir la vuelta a los secuestros y acciones armadas en los últimos días, algo que deja bien claras las verdaderas intenciones del las FARC.
Dentro de lo que es la dialéctica habitual de la narco-guerrila destaca negativamente la motivación principal esgrimida por su representante en La Habana, Iván Márquez, apelando al “inmenso clamor de paz del pueblo colombiano” para que el gobierno de Santos “deje de hostigarles”. La realidad es que el pueblo colombiano lleva clamando más de cuatro décadas para que cesen los secuestros, atentados y actividades narcoterroristas de las FARC, por más que ahora quieran escenificar un supuesto diálogo que no es sino un intento de justificar tantos años de barbarie.
Conviene tener claro que en todo este asunto hay una parte que ostenta la legítima representación del pueblo colombiano, la encabezada por su presidente, Juan Manuel Santos. Las FARC sólo se representan a sí mismas, y mientras que a los primeros les avala la fuerza de los votos, los segundos cuentan con armas y drogas como principal argumento. Precisamente por eso nadie debe confundir la generosidad del gobierno colombiano con demandas tendentes a la impunidad de quienes han vulnerado la ley en todas sus formas posibles.