Las carencias democráticas de Iberoamérica
martes 05 de febrero de 2013, 01:09h
El vicepresidente venezolano, Nicolás Maduro, mostraba ayer en público un documento supuestamente firmado por Hugo Chávez, lo que demostraría la mejoría en su estado de salud del caudillo. Mientras, en Cuba, Fidel Castro acudía este pasado domingo a votar en las elecciones donde se designará a los 612 diputados de la Asamblea Nacional y a 1.269 delegados provinciales.
De un tiempo a esta parte, ambos países parecen tener mucho en común: en ambos las carencias democráticas son más que evidentes, ambos comparten capital política -desde la enfermedad de Chávez los designios de Venezuela se rigen desde La Habana y no desde Caracas- y en ambos, en fin, las instituciones están en manos de sus dirigentes. Y es que mientras Venezuela celebraba el aniversario del golpe de estado de Chávez -contra un gobierno democráticamente elegido, conviene recordarlo-, en Cuba se llevaba a acabo una farsa electoral sin más partido que el comunista y sin más elegibles que los designados por el régimen.
Hay países como Chile, Colombia o incluso México donde el funcionamiento institucional está mucho más depurado. Sin embargo, la estela marcada por Cuba y Venezuela es seguida por otros como Argentina o Bolivia, donde las conductas arbitrarias de sus respectivos dirigentes ponen cada vez más de relieve las carencias democráticas de gran parte del continente.