Junta de Andalucía: "ere que ere"
sábado 09 de febrero de 2013, 00:47h
En el último barómetro del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas), aparecido hace escasos días, la desconfianza de la ciudadanía hacia la clase política, ya señalada en barómetros anteriores, sigue in crescendo hasta alcanzar niveles cada vez más alarmantes. Pero con resultar esto inquietante no es extraño, dado que desgraciadamente la corrupción se ha hecho fuerte en España y desde hace años se suceden los casos en insoportables proporciones. Sin duda, uno de los más sangrantes es el de los ERE falso, protagonizado por la Junta de Andalucía, donde gobiernan los socialistas desde 1980.
En la larguísima investigación que se sigue sobre el escándalo de falsas prejubilaciones y ayudas fraudulentas a empresas en crisis a costa del dinero de todos los contribuyentes, y de los propios parados, los nuevos datos que se van conociendo no hacen otra cosa que agrandar la magnitud del fraude. Ahora, la aparición de la contabilidad manuscrita de Francisco Javier Guerrero, exdirector general de Trabajo de la Junta, deja muy claro que las prácticas ilegales eran moneda corriente. Así, Guerrero –recuérdese que su chófer denunció que el dinero que este se autoadjudicó era empleado en juergas, con cocaína incluida-, entre sus muchas bondades, establecía con anterioridad a los convenios la cantidad que se repartiría en cada empresa. Y, al fraude, hay que añadir la “justificación” para ello, que, según se ha sabido, era esgrimida: la Junta seguía y seguía, “ere que ere”, con los ERE podridos “para mantener la paz social”. Semejante argumento parece una broma que movería a la hilaridad si no fuera por lo grave del asunto que se está ventilando.
No es de recibo que las investigaciones de casos de corrupción, como este de los ERE andaluces, se dilaten tanto en el tiempo. Y mucho menos ante el creciente cansancio e indignación de los ciudadanos, como evidencian de manera cada vez más contundente los barómetros del CIS. En los ERE falsos de la Junta andaluza los indicios apuntan también a una financiación ilegal del PSOE. Problema este, no obstante, que afecta a todos los partidos, lo que le reviste de extrema gravedad. El sistema de financiación de los partidos en España ha demostrado que es una puerta abierta a la corrupción. La clase política no debería permanecer impasible, interesadamente impasible, ante ello. El precio que puede llegar a pagar puede ser muy alto y extremadamente negativo para España.