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Revista de prensa

La renuncia del Santo Padre rinde las portadas

martes 12 de febrero de 2013, 09:07h
Los periódicos tienen un solo protagonista este martes y dedican sus portadas, y en el caso de La Razón y ABC también sus contras, haciéndolas monográficas, al anuncio del Papa sobre su renuncia el próximo 28 de febrero. De esta forma, leemos en El Mundo a cinco columnas que “Benedicto XVI rompe la tradición de que el Papa muere ‘en la cruz’”; La Razón titula “Huérfanos del Papa”; El País, también a cinco columnas, destaca que “Benedicto XVI, solo y sin fuerzas, renuncia por sorpresa a su pontificado”; ABC señala entre su contra y la portada “Benedicto XVI, el Papa libre”; y La Gaceta apunta “La Iglesia, en manos del Espíritu Santo”. Los diarios explican los motivos con una gran paginación, con firmas y artículos sobre el tema y abiertamente en portada El País habla ya de que “La retirada del Papa reabre la lucha por el poder en el Vaticano”. Sólo dos asuntos asoman por debajo de la noticia del día: “El PP despide al ex marido de Mato para proteger a la ministra” o “para dar ejemplo de firmeza contra la corrupción”, según el diario, y “El número 2 de Montilla encargó espiar a la novia de Jordi Pujol jr.”.

El Mundo no dedica toda la portada al que sin duda es el tema del día, pero titula a cinco columnas con gran foto que “Benedicto XVI rompe la tradición de que el Papa muere ‘en la cruz’” y señala que el cardenal de Cracovia recuerda que Juan Pablo II, del que fue secretario personal, “decidió permanecer en el cargo hasta el final porque pensaba que de la de la cruz uno no se baja”. Otro asunto al que este diario da importancia es que “El número 2 de Montilla encargó espiar a la novia de Jordi Pujol jr.”. También, “Cospedal despide a Sepúlveda para dar ejemplo de firmeza contra la corrupción”.

Editorial sobre la renuncia del Papa: “Creemos que el Papa ha hecho lo que le dictaba su conciencia y ha dado un ejemplo que adquiere también relieve en el mundo de la política, donde hay dirigentes que se aferran al cargo por encima de toda racionalidad. Morir en la cruz resulta un acto de santidad, pero dejar el Papado puede ser incluso más difícil pues supone renunciar a ser mártir para no hacer daño a la Iglesia”.

Luis María Anson escribe sobre las luces y sombras de Mariano Rajoy: “Genio y figura, el presidente del Gobierno no sabe, ni siquiera él mismo, adónde realmente va. Eso le embriaga a Pedro Arriola. Para eminencia gris del PP, Mariano Rajoy debe permanecer en ninguna parte. Y no decir nada, callarse como un puta. A pesar de todo, el balance de Rajoy resulta positivo porque ha acertado de lleno en la política internacional. Las luces de su gestión exterior, sobre todo en Europa, despejan las sombras interiores. El presidente ha sabido eludir el rescate. Ante la dimisión coreada por el PSOE y la extrema izquierda, lo positivo es que Rajoy permanezca y se dedique íntegramente a la gestión gubernamental, dejando la del Partido Popular en manos expertas, que podrían ser las de José María Aznar, el único dirigente con autoridad personal para limpiar la podredumbre y enderezar el rumbo de la nave popular”.

Portada y contraportada monográfica en La Razón, que con una foto de Benedicto XVI titula “Huérfanos del Papa” y destaca que “El Pontífice renuncia por falta de fuerzas” y que “Tomó la decisión el pasado marzo tras su viaje a Cuba y abandonará el pontificado el próximo 28 de febrero”. Anuncia en portada el editorial “El Papa de corazón fuerte” y artículos de Giovanni Maria Vian y Mariano Rajoy y reproduce en la contra el de Alfonso Ussía, “El Papa”.

La Razón publica un artículo del director de L’Osservatore Romano, Giovanni Maria Vian: “Benedicto XVI demuestra una lucidez y una humildad que es ante todo, como explicó una vez, adhesión a la realidad, a la tierra. Así, al no sentirse ya capaz de ‘ejercer bien’ el ministerio que se le ha encomendado, ha anunciado su renuncia. Con una decisión humana y espiritualmente ejemplar, en la madurez plena de un pontificado que, desde su inicio y durante casi ocho años, día tras día, no ha dejado de sorprender, dejará una huella profunda en la historia. Esa historia que el Papa lee con confianza en el signo del futuro de Dios”.

Para Francisco Marhuenda, director de La Razón, la decisión fortalece el Papado: “La Iglesia ha tenido papas extraordinarios. Unos hombres santos dedicados a servir a Dios y a la Humanidad. Benedicto XVI es uno de ellos. Un hombre sencillo cuya grandeza no ha dejado de crecer a lo largo de los años y que ha concluido su mandato con una decisión histórica que busca fortalecer el Papado. Benedicto XVI ha tenido claro que una decisión tan importante marca un precedente que sin lugar a dudas será seguido por sus sucesores. Hay un antes y un después, porque el Papado también tiene que responder a las necesidades de una sociedad moderna y dinámica. Ha sido una decisión muy meditada, con nombramientos recientes de enorme trascendencia y que busca, una vez más, fortalecer la Iglesia”.

El País titula también a cinco columnas, con imagen del Papa tras celebrar un consistorio ordinario en el Vaticano en el que anunció por sorpresa su renuncia, “Benedicto XVI, solo y sin fuerzas, renuncia por sorpresa a su pontificado” y destaca la frase: “He de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado”. Apunta, en esta línea que “La retirada del Papa reabre la lucha por el poder en el Vaticano”. Aparte, dos cosas más: “El G-7 intenta evitar una guerra entre las grandes divisas” y “El PP despide al ex marido de Mato para proteger a la ministra”.

El País editorializa sobre la sorprendente marcha del Pontífice: “La renuncia de Benedicto XVI al pontificado es un innovador jalón en la historia del Vaticano. Ninguno de los más de 250 papas que se han sucedido en Roma renunció tan voluntaria y libremente como lo hará Joseph Ratzinger. Tampoco ninguno de ellos se ha retirado con un comunicado tan cargado de dignidad y verdad con el que pondrá fin a un papado corto —de transición, se dijo en su momento—, pero tan intenso, turbulento y, en cierta forma, innovador debido a la necesidad de afrontar uno de los mayores escándalos que ha salpicado a la Iglesia católica moderna: la pederastia. Fue un giro copernicano que probablemente esté en consonancia con su rigor intelectual y doctrinal, y contra el que todavía se revuelven muchos estamentos de esta anquilosada institución. En ellos podría hallarse una parte de la razón de su creciente aislamiento en el Vaticano, lo que sería una paradoja de la historia, como lo es su propia renuncia (en latín) y su posterior retiro espiritual a un convento de monjas. Como él mismo dice en su despedida —una irrupción de modernidad en un espacio más que tradicional— es de esperar que los cardenales sepan elegir sabiamente al nuevo pontífice. En ello se juegan el futuro de una Iglesia en crisis y hoy en manos del inmovilismo”.

Portada monográfica también en ABC que titula “Benedicto XVI, el Papa libre” y destaca la frase “He llegado a la certeza de que ya no tengo fuerzas para ejercer mi ministerio”. También anuncia en la contra artículos de Rouco Varela, Francisco Vázquez, Martín Ferrand, Ignacio Camacho y Juan Manuel de Prada, entre otros, aparte del editorial “El último magisterio del Papa” y la tercera de Benedicto XVI: “No os avergoncéis del Señor”.

Bieito Rubido, director del diario, escribe sobre la figura del Papa, del que destaca su valentía: “Benedicto XVI fue la voz de la razón, de la ilustración y asumió esa racionalidad en su mensaje frente a una época posmoderna, de sociedad líquida, de relativismo rampante. En la extrema debilidad física en la que se encuentra, el Papa tiene el valor de tomar una decisión que hace más grande todavía su legado. Será recordado y valorado por un Pontificado breve pero intenso, que ha permitido a la Iglesia abordar una nueva apertura sin renunciar a su esencia. No me cabe duda, en contra de lo que muchos piensan, que la libre, valiente, honesta y humilde decisión de Joseph Ratzinger tiene un enorme valor para la Iglesia y para su futuro”.

Ignacio Camacho aporta también su punto de vista al respecto: “En todo caso la retirada le otorga una irreversible grandeza histórica y cierra un mandato introvertido con el inesperado impacto de una formidable sacudida. Acusado de ser un hombre de poder tras liderar con maestría política la sucesión de un gigante moral, Ratzinger ha dado un vuelco a las etiquetas con un gesto casi revolucionario de desprendimiento que deja a la Iglesia asomada a un salto al vacío, abocada a resolver su transición en un final autoinducido. Aquel denostado ‘carcelero de Dios’ ha soltado de golpe las cadenas”.

La Gaceta destaca con una foto de una Paloma Blanca que “La Iglesia, en manos del Espíritu Santo”.
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