La Comisión Europea ha publicado sus
previsiones de invierno sobre la marcha futura de la economía europea. La Unión Europea escapará, por una décima, de continuar en la recesión (el pasado año cayó un 0,3 por ciento, según las actuales estimaciones). Pero no la eurozona. Los 17 países que comparten moneda, entre los que está España, y que en 2012 cayeron seis décimas, este año caerán otras tres. No creceremos hasta el año que viene, y aún entonces esa recuperación será tenue, según la Comisión Europea, del 1,4 por ciento. El 1,6 en el caso del conjunto de la UE.
Por lo que se refiere a los países, de forma individualizada, Alemania no va a cerrar un solo año con crecimiento negativo, y superará la media de crecimiento en el período 1992-2008, que es del 1,5 por ciento, en 2014 (2,0 por ciento). No es el caso de Irlanda, que de 1992 a 2008 ha crecido a un ritmo medio del 6,2 por ciento. Pero este año crecerá un 1,1 por ciento y en 2014 un 2,2 por ciento. Grecia, otro país intervenido, todavía decrecerá un -4,4 por ciento este año, pero volverá a aumentar su producción, un 1,4 por ciento en 2014.
España ha crecido de media de 1992 a 2008 un 3,0 por ciento, menos de la mitad de Irlanda. Caeremos un -1,4 por ciento en 2013, como el año pasado, y en 2014 creceremos pero muy poco, a un ritmo insuficiente (del 0,8 por ciento), en 2014. Una situación parecida a la de Italia, y a la de Portugal.
Europa va para atrás en 2013, y apenas empezará a desperezarse en 2014. No es la situación del mundo la misma. Por el contrario, en 2013, según los analistas de TheCityUK, el crecimiento global remontará en 2013 “a medida que se incrementa el comercio”. En su informe de febrero, esta organización recoge los malos datos económicos, por un lado, que contrastan, por otro, con la reacción positiva de los mercados financieros. Lógicamente, éstos se adelantan a los acontecimientos. Y, así, aunque “los datos del último trimestre de 2012 han sido mayoritariamente decepcionantes”, los mercados financieros “continúan con su visión optimista de las perspectivas de crecimiento global”.
En 2010, el mundo creció un 3,6 por ciento, un 2,9 en 2011 y el pasado año un 2,3 por ciento. En 2013 se producirá un cambio de tendencia, con una aceleración hasta el 2,4 por ciento, el 3,5 en 2014 y el 3,6 en 2015. Aunque sus mediciones son distintas, si volvemos al informe de la Comisión Europea, ocurre exactamente lo mismo. En sus previsiones de primavera ya preveía que el mundo crecería en 2013 un 3,2 por ciento, una décima más que en 2012. Pero ahora revisa al alza esas estimaciones, y aprecia que el crecimiento será del 3,3 y el año que viene del 3,9, un ritmo de recuperación global estimable.
Como en el caso de TheCityUK, la Comisión Europea basa su apreciación de que el crecimiento será mayor de la mano del comercio mundial. Si para los años 2013 y 2014 estimaba, en primavera, que las importaciones globales crecerían un 3,4 y un 5,8 respectivamente, ahora cree que se acercará más a un 4,3 y un 5,9 por ciento, respectivamente.
Un artículo de Duncan McKenzie, de TheCityUK, señala que de la mano del comercio (y, cabe pensar, de la liquidación durante años de los proyectos inviables), un elemento que coadyuva a la recuperación del crecimiento es que se relajan las condiciones financieras. El Banco de Pagos Internacionales ha relajado el calendario de aplicación de sus nuevas exigencias de solvencia de los bancos.
En definitiva, nuestro continente, más viejo hoy que nunca, sigue yendo para atrás, desacompasado del mundo.