Entrevista
Sauquillo: “Necesitamos una ‘Ley de quiebra familiar’ para tener una sociedad en paz”
viernes 01 de marzo de 2013, 13:45h
- Los desahucios están en el centro del debate público y da la sensación de que predomina cierta crispación ¿Cómo lo está viviendo usted?
Yo, como presidenta del Consejo de Consumidores y Usuarios, en el que están once asociaciones de consumidores que son, hasta ahora, los primeros que topan o que atienden a la gente con necesidades de expulsión de su vivienda, lo vivo mal, porque conozco a mucha gente que se ha visto en esa situación.
Este asunto desgraciado de la sociedad española que estamos viviendo ahora viene de atrás. Comenzó a partir de 2007 o 2008. En aquel momento no se veía o no se pensaba que iba a ocurrir lo que está ocurriendo, pero es verdad que ya empezaban a plantearnos la situación de hipotecas, a veces en condiciones no claras, de los contratos que habían hecho, y nos extrañaba que hubiera hipotecas que se daban sin ningún tipo de garantías.
En su día veíamos y nos fijábamos únicamente en los inmigrantes. Pensábamos que a los inmigrantes era a los que les podía afectar. No les pedían nada, prácticamente tan sólo el carnet de identidad y otros inmigrantes como avalistas. No habíamos pensado que eso podría ocurrir también a personas españolas.
- Antes de entrar en las propuestas que han esgrimido, ¿cómo hemos llegado a esto? Usted ha sido crítica con los bancos.
Los bancos no se han autocriticado nada. Ofrecían hipotecas sin ningún tipo de garantías, sin saber la situación de solvencia de la persona a la que daban el préstamo hipotecario e incluso ofrecían a veces posibilidades de avalistas, y cuando los avalistas iban a firmar ante el notario, les decían que no se preocuparan, que la vivienda saldaba la deuda, cuando no era así. Hay casos, tengo nombres y caras, en que estas personas avalaron a personas que estaban a su servicio o a familiares de personas que estaban trabajando en su casa y que efectivamente se han quedado sin su propia vivienda.
No solo se responde con la casa, sino que también se responde con todos los bienes del deudor, si el deudor no tiene bienes, el que responde es el avalista.
- Pero a veces da la sensación de que, en el debate, se ‘infantiliza’ a los clientes de banca. Parece que no hubieran tomado sus propias decisiones.
Creo que aquí se han producido tres cosas: una responsabilidad clarísima de la legislación, que no permite la posibilidad de una segunda oportunidad como en otros países europeos. Por otro lado una segunda causa es que las entidades bancarias, cajas y bancos, ofrecían hipotecas asegurando en los anuncios que no había problema, que la hipoteca se daba en unas condiciones estupendas.
Tercero, yo creo que ha faltado educación e información de los ciudadanos españoles de cómo tenían que acudir a un banco a pedir una hipoteca y en qué condiciones. Una educación financiera o sobre la política económica no la hay, no la hay en los colegios, ni hemos sido capaces las asociaciones de consumidores de prevenir lo que iba a pasar.
La cuarta causa es la crisis económica.
Y una quinta es que en España, aunque hay muchas viviendas vacías, que podían ser alquiladas, no hay una política de vivienda. La gente ha usado la vivienda como una especie de ahorro, o de patrimonio para dejar a sus hijos. Había que ser propietario de la vivienda. España tiene una política de la propiedad de la vivienda muy equivocada, eso viene de antiguo. Históricamente ya Franco decía ‘no hacer proletarios sino propietarios’ y entonces eso ha ido creciendo hasta llegar a una situación de crisis económica.
El eslabón más débil que es el que ha adquirido la vivienda, es el que sale expulsado de ella. Luego por otro lado, tampoco ha habido una educación de la vivienda, como dice la Constitución del 78, que la vivienda es un bien necesario para vivir. Eso no se ha puesto en práctica.
- Llegados a la situación actual, la sociedad española está sobreendeudada: las familias deben 835.342 millones de euros, de los que 642.043 millones corresponden a deudas hipotecarias. Ustedes plantean cambiar la ley hipotecaria para hacer frente a esos problemas.
Con la ley hipotecaria actual, al no pagar dos cuotas te pueden desahuciar de esa vivienda. En el juzgado no tienes ninguna posibilidad de presentar pruebas, de que estás enfermo o de que estás en paro y de que vas a seguir pagando. No hay ninguna causa que valga.
Nosotros planteamos que eso no es así en otros países y, además, la crisis tiene causas complejas. Los bancos también han recibido dinero para solucionar sus problemas. Hay que rescatar a las personas, más que a los bancos. En ese sentido nosotros defendemos que se produzca una moratoria, que dé un plazo a esas personas que por circunstancias no queridas, como es estar en paro, o estar enfermo o no poder hacer frente a esa hipoteca, que se le produzca una moratoria para poder hacer frente a ello. Eso viene a ser una segunda posibilidad de que ese deudor pueda hacer frente con el banco ante un sistema de mediación o arbitraje, cómo puede ir enfrentando sus deudas.
El Gobierno, en el anteproyecto de ley que ha presentado plantea un plazo menor, de dos años. Nosotros creemos que dada la situación de la crisis y lo que estamos viviendo ahora en Europa dos años es poco.
- También plantean la dación en pago.
Una de las propuestas que nosotros hacemos es la posibilidad de que al final se le dé la vivienda en pago y salde la deuda. Porque lo que suele ocurrir en este procedimiento ejecutivo es que aparte de tener que pagar la hipoteca, hay que pagar los intereses. Y a veces los intereses son muchísimo más altos que el principal de la hipoteca.
Planteamos dos cosas, que se paralice el proceso desde el mismo momento en que se presentó, no desde el momento del lanzamiento o desahucio, porque entonces han corrido muchos intereses. Otra de las medidas que se plantean es que se entregue la vivienda como dación en pago, que es lo que están pidiendo todas las plataformas de personas que están desahuciadas.
- Algunos planean que esta reforma pone en peligro la solvencia de las entidades.
No es verdad. No es cierto. Yo creo que si por esto se pusiera en peligro la banca, pues efectivamente teníamos una banca muy débil. Estamos hablando para casos muy concretos. Hay gente que tiene hipotecas en los bancos y que va a seguir pagando sus hipotecas. La gente española, creo que se la trata como personas con una determinada forma de ser, y se dice que nadie quiere pagar…hay unas cuantas personas estafadoras, lo estamos viendo en los tribunales, que no son precisamente los que están en procedimientos de desahucio.
La gente quiere pagar, la gente quiere trabajar y pagar, esa es la educación que hemos tenido; y habrá algunos que no quieran, pero en la sociedad española, todo el mundo quiere tener un trabajo y quiere pagar sus deudas.
Lo que estamos planteando es para un determinado tipo de personas, que son insolventes por causas de las que no son culpables. Que tengan un procedimiento y se les pueda ayudar a que vuelvan a organizarse económicamente y que finalmente puedan pagarlo.
Los efectos psicológicos que estas familias van a tener, a día de hoy no los podemos evaluar, pero seguramente dentro de unos años nos encontraremos con que las familias que han sido desahuciadas, y que se encuentran que tienen que ir a casa de un familiar, o que han tenido que ver cómo van trampeando, buscando un sitio que les sirva como vivienda, estas personas van a tener unos problemas psicológicos que van a afectar a sus hijos, porque es muy lamentable que estés en una casa y que te echen.
- Otro de los argumentos, aparte de que pueda debilitar a la banca, es que la dación en pago encarecería los préstamos hipotecarios.
Pero es que no la pedimos generalizada, y estamos hablando de primera vivienda, no estamos hablando de la segunda vivienda. Mucha gente no pedía la hipoteca para vivir él en la casa, sino para comprarse el apartamento en la costa, que son la mayoría de las que están vacías. Para esas no sería, estamos hablando de la persona que tiene la vivienda como bien de necesidad para vivir.
La dación en pago nosotros la planteamos para unos casos muy contados, concretos. Las asociaciones y plataformas de afectados conocen esos casos.
Yo presencié la última manifestación anti desahucios que hubo en Madrid y había que ver la gente que iba en ella. No eran personas que va a una manifestación en protesta sino que van a una manifestación por necesidad.
- Además de la dación en pago, también han planteado la ‘Ley de quiebra familiar’, o de segunda oportunidad que está teniendo bastante éxito. La Asociación Hipotecaria Española se mostró favorable a este concepto.
Hasta ahora la ‘Ley concursal’ tan sólo es para las empresas y no para las familias. Nosotros creemos que debe abrirse un procedimiento también de ‘Ley de quiebra familiar’.
En muchos casos, al que le desahucian, le desahucian de la vivienda porque no puede pagar la cuota al banco, sino que no puede pagar la luz, no puede pagar el agua, no han podido pagar el teléfono, al final es todo una cadena. Esa persona necesita también un procedimiento para ver su situación patrimonial y cómo la reorganizan y cómo le ayudan a reorganizarla que es lo que sería la quiebra familiar.
Esto ya lo planteamos hace tiempo, cuando planteamos y entró en el Parlamento una ‘Ley de sobreendeudamiento’. No fue aceptada y eso quedó paralizado. Esa ley hubiera solucionado estos casos. Ahora es el momento.
Queremos una sociedad pacífica y en paz, que busque la forma en que salir de una situación económica y que vuelva a recuperar derechos, y para ello tiene que plantearse una reforma de la Ley concursal para tener esta segunda oportunidad como en Francia o EEUU.
Puede salir si al grupo mayoritario se le convence.
- ¿Ve disposición al diálogo?
Se equivoca el que dice que escucha, pero no debate los pros y los contras de cada cosa. Eso es monólogo. Ha habido un paso muy importante que han conseguido las plataformas de las personas desahuciadas y las asociaciones, que han hecho una iniciativa que el Congreso tendrá que debatir y si no lo acepta, explicar por qué no lo acepta y no únicamente decir que no.
- Y usted… ¿Es optimista?
Cuando fui a la comparecencia sí salí optimista, con las preguntas que me hicieron los diferentes portavoces, pero luego he visto declaraciones que me hacen volver a ser pesimista. Veremos en qué queda esto.
- Y, ¿cómo podríamos evitar que una situación así se vuelva a dar?
La única forma de evitarlo es ver cómo podríamos salir de la crisis, y que por lo tanto haya trabajo para todo el mundo, porque la mayoría de la gente que tiene estos problemas es porque él, o la mayoría de sus familiares, están en paro, y por eso no ha podido pagar la hipoteca. Además hay que modificar la legislación hipotecaria para que no se produzcan cláusulas abusivas. Que no se den productos fraudulentos, como los swaps o las preferentes, ya que, incluso para pagar la hipoteca, se decía: “No se preocupe, le ofrecemos este producto que con eso va a poder pagar usted”. Además, dando educación financiera a la ciudadanía, no publicidad ofreciendo ‘duros a cuatro pesetas’, y por último, que haya una mejor distribución de la riqueza en este país.