El doble rasero de Bashir al Assad
lunes 04 de marzo de 2013, 08:24h
El presidente de Siria, Bashir al Assad, acusaba este pasado fin de semana a Occidente de “militarizar” el conflicto sirio al armar a las fuerzas rebeldes, al tiempo que descartaba que su dimisión fuera a apaciguar las tensiones que vive el país. Nada nuevo, por cuanto al Assad ni tiene la menor intención de marcharse ni tiene recato alguno en hablar de “militarizar” un conflicto que él mismo ha creado. Y militarizado.
No hay que olvidar que el ejército sirio tiene asesores militares iraníes y rusos, y que Moscú le provee de armamento regularmente. Además, todo parece indicar que Damasco habría utilizado armas químicas contra objetivos rebeldes, población civil incluida. Mientras, la situación actual en el país recuerda en gran medida a las atrocidades de la guerra de los Balcanes o del genocidio de Ruanda. En el caso de la ex Yugoslavia, serbios, bosnios y croatas -sobre todo los primeros- cometieron crímenes de lesa humanidad. En Ruanda, hutus y tutsis rivalizaron en barbarie. Pero en Siria es el propio gobierno de Basar al Assad el que está llevando a cabo el genocidio sistemático de sus conciudadanos.
Baste decir que durante estos dos años, más de 70.000 personas han perdido la vida de forma violenta, a lo que hay que añadir un número aún más elevado de desplazados. Lo que sucede ahora en Siria es dramático no sólo por los hechos en sí mismos, sino por el fracaso de la comunidad internacional a la hora de poner coto a una de las masacres más impunes de los últimos tiempos. Y si, como parece acreditado, se han empleado armas químicas, Rusia tendrá que explicar públicamente si sigue prestando su apoyo a alguien capaz de hacer algo así y, de paso, dar su opinión sobre la “militarización” a que se refiere Al Assad.