para racionalizar el horario laboral
Ser puntual y organizar el tiempo, principales ideas del decálogo del trabajador
lunes 28 de abril de 2008, 19:17h
La primera norma es que los trabajadores separen lo personal de lo laboral tomando como base la regla de los 3 ochos, es decir, "ocho horas de trabajo, ocho horas de descanso y ocho horas de tiempo libre". La planificación "es la piedra angular de la gestión del tiempo", por lo que una idea tan sencilla como escribir un listado de tareas "puede resultar extremadamente útil".
El decálogo propone a los empleados que sean respetuosos con su propio tiempo y con el de los demás, algo que implica no extenderse más allá del tiempo comprometido con alguien para una determinada tarea. En este sentido, recomienda ser puntual ya que, además de ser una "señal de respeto" hacia el tiempo a los demás, la puntualidad en el comienzo de la jornada legitima aun más al trabajador para salir a su hora.
Asimismo, el decálogo sugiere que sólo se convoquen reuniones "cuando sea necesario" y que éstas se organicen "para que no se extiendan más allá de lo debido". Entre otras cosas, el texto propone fijar tanto la hora de inicio con la de finalización y mandar a los participantes un orden del día a tratar. Respecto a este mismo asunto, invita a sustituir las comidas de trabajo por desayunos ya que los segundos "son igual de efectivos para tomar decisiones, pero mucho más breves".
El decálogo también sugiere que se evite el 'presentismo' ya que las empresas cada vez evalúan más a sus trabajadores de acuerdo a resultados y no en función de las horas que estos pasen en la oficina. Por último, el documento anima a priorizar y a organizar el tiempo en función de la importancia de las tareas, así como a decir 'no', una actitud que ayuda "a evitar tareas" que no corresponden a un trabajador dentro de la empresa. Según el presidente de la Comisión, Ignacio Buqueras y Bach, "existen una serie de vicios adquiridos en el ámbito del trabajo", como el de pensar que es más productivo quien más horas pasa en su puesto, hábitos con los que se debe romper "si queremos equipararnos con la realidad europea en materia de horarios, productividad y calidad de vida".