Las pretensiones de las FARC
martes 05 de marzo de 2013, 23:40h
Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia -FARC- desmentían ayer los rumores que apuntaban a una posible concurrencia de la narcoguerrilla a próximos procesos electorales. El portavoz de las FARC, Ricardo Téllez, era muy claro a este respecto: “no tenemos un interés exclusivo en ese tipo de cosas”. Así las cosas, se entiende porqué las conversaciones que se están celebrando con el gobierno de Juan Manuel Santos en La Habana no acaban de progresar: las FARC siguen secuestrando, traficando con drogas, extorsionando y manteniendo su actividad armada.
En un ejercicio de cinismo sin parangón, se atrevían igualmente a apelar al “inmenso clamor de paz del pueblo colombiano” para que el gobierno de Santos “deje de hostigarles”. La realidad es que el pueblo colombiano lleva clamando más de cuatro décadas para que cesen los secuestros, atentados y actividades narcoterroristas de las FARC, por más que ahora quieran escenificar un supuesto diálogo que no es sino un intento de justificar tantos años de barbarie.
Conviene tener claro que en todo este asunto hay una parte que ostenta la legítima representación del pueblo colombiano, la encabezada por su presidente, Juan Manuel Santos. Las FARC sólo se representan a sí mismas, y mientras que a los primeros les avala la fuerza de los votos, los segundos cuentan con armas y drogas como principal argumento. Precisamente por eso nadie debe confundir la generosidad del gobierno colombiano con demandas tendentes a la impunidad de quienes han vulnerado la ley en todas sus formas posibles. Es un acierto del gobierno de Santos la idea –y la práctica- de hablar, pero no aflojar.