Empresarios y ciudadanos
viernes 08 de marzo de 2013, 02:48h
El empresario Juan Roig ha presentado los resultados de su compañía, Mercadona, que se ha convertido en la primera de España en el sector de la distribución. Más allá de la evolución de sus beneficios, que afectan a la propiedad, a sus trabajadores y a sus clientes, Roig ha hecho alguna valoración de carácter general que no deberíamos dejar de lado.
Ha expresado en alto una preocupación compartida por todos los españoles, la que genera la corrupción que, según ha dicho, “lastra la productividad y el nivel de vida del país”. Y así es. Es así porque desvía los esfuerzos de los trabajadores y los recursos de las empresas a captar voluntades y no a producir bienes y servicios. Preguntado sobre una subvención que rechazó la empresa en Andalucía, ha explicado que “si quieres hacer o invertir en algo, lo haces igual, no por una subvención”, y que “lo que hay que hacer es pagar menos impuestos y ser más productivos”.
España tiene grandes empresarios, y éste es un ejemplo. Pero necesitamos más, y necesitamos también que sean mejores. Que tengan la clarividencia económica y la fuerza moral para oponerse a la corrupción, a las corrientes mayoritarias de opinión y a los designios del Gobierno. En muchas ocasiones se echan de menos voces como ésta. Y es difícil dejar de ver el peso de la mano muerta del Estado, con sus decisiones de amplio alcance en todos los sectores económicos, en otros silencios elocuentes. Porque son empresarios, pero son ciudadanos, les exigimos el valor y la decisión que necesita el conjunto de la sociedad, sumado a su esforzado desempeño económico.