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¿Un chavismo sin Chávez?

sábado 09 de marzo de 2013, 18:12h
El final de Hugo Chávez está rodeado de enigmas. La red bulle de rumores sobre el lugar y el momento de su muerte. La prueba de vida que mostraba al caudillo bolivariano sosteniendo el Granma parece trucada y varios expertos en diseño y fotografía han advertido de las posibles manipulaciones gráficas de la imagen: la saturación de los colores, la disposición de las figuras y, sobre todo, las incoherencias entre zonas enfocadas y zonas desenfocadas. Sin embargo, Luis Méndez Asensio, miembro de la directiva del Instituto de Periodismo Preventivo y Análisis internacional y un profundo conocedor de la región, cree que, por encima de otras consideraciones, Maduro va a gozar del apoyo de la mayoría chavista como heredero del Presidente. Las sucesivas elecciones en el país, recuerda Méndez Asensio, han mostrado una mayoría chavista que va a respaldar a Maduro. Las sospechas –más o menos fundadas- y las conspiraciones no parecen tener la fuerza suficiente para sofocar la devoción popular a la memoria de Chávez, que lo designó como sucesor. Será manipulación de masas pero, por desgracia, funciona.

Por otra parte, están las relaciones internacionales. En los últimos años, la influencia de Cuba en Venezuela ha sido mayor que nunca. La vida del Presidente dependía del régimen de Castro y la inteligencia de La Habana se ha movido con absoluta libertad a la hora de diseñar la transición en el vecino del sur. Williams Cárdenas, Portavoz de la Plataforma Democrática de Venezolanos en Madrid, ha llamado la atención sobre la parafernalia que ha rodeado la agonía de Hugo Chávez, sus funerales y el ascenso al poder –al menos por el momento, de Nicolás Maduro. Al fondo, como señala Cárdenas, está el interés cubano por el suministro diario de cien mil barriles de petróleo y la lucha interna entre Maduro y quien se perfiló al principio como el sucesor natural de Chávez: Diosdado Cabello.

El enfrentamiento entre Cabello y Maduro tuvo una primera fase, recuerda Cárdenas, en la pugna por la Presidencia del Tribunal Supremo de Justicia. La candidata de Nicolás Maduro era la Magistrada Luis Estella González, que vio en peligro su promoción por la concurrencia de la candidata de Cabello: Gladys Gutiérrez, Al final ganó Maduro y ha sido Luisa Estella González quien ha respaldado con su autoridad de presidenta del Tribunal Supremo de Justicia el juramento de Maduro evitando así un vacío de poder de impredecibles consecuencias.
Sin embargo, Cabello y Maduro tuvieron que repartirse el poder. El llamado Pacto de La Habana, anunciado por el propio Maduro, propició el reparto del poder chavista en áreas de influencia. A Diosdado Cabello, observa Cárdenas, le correspondieron el Ejército y los servicios de inteligencia. Ahora bien, cabe preguntarse si puede sentirse seguro Maduro con el aparato de seguridad en manos de su rival. Como reconoce Méndez Asensio, las aguas del chavismo están movidas.

Por el momento, hay muchos interesados en evitar una lucha interna en el seno del chavismo. Los grandes aliados de la República Bolivariana –la Federación Rusa, la República Popular China, Irán, Bielorrusia, Ecuador, Bolivia, Nicaragua…- han respaldado a Maduro asistiendo a su toma de posesión. Algunos de ellos temen no cobrar lo que se les debe –hay formidables créditos concedidos, por ejemplo, por la República Popular China- y otros temen perder lo que reciben como el suministro de petróleo barato que beneficia a Evo Morales y a Daniel Ortega en La Paz y en Managua. Tanto los acreedores como los deudores prefieren que las cosas sigan como están. Además, Cuba puede impulsar iniciativas diplomáticas regionales que refuercen al “Presidente encargado”. Dado que la convocatoria de elecciones debería ser inminente, todo apoyo al chavismo frente a la oposición es poco. La Habana ha salido del ostracismo y ha logrado la presidencia de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) que agrupa a 33 Estados americanos pero no a los Estados Unidos ni a Canadá. A Maduro, pues, no le van a faltar aliados para vencer.

Sin embargo, cabe augurar algunos cambios para que todo se mantenga. El apoyo de Chávez a Libia, Siria e Irán lo ha distanciado de otros países como Arabia Saudí. Esto no ha tenido hasta ahora repercusiones en el seno de la Organización de Países Exportadores de Petróleo) pero podría tenerlas si, finalmente, el régimen de El Asad cae en Siria. La República Bolivariana tendría que redefinir su sistema de alianzas. En el ámbito regional, Alfredo Crespo Alcázar, experto español en Seguridad y Defensa, recuerda que el chavismo ha necesitado históricamente de chivos expiatorios como los Estados Unidos, Israel o Colombia. También estas relaciones pueden verse afectadas si Venezuela pierde los apoyos en el mundo islámico que venía teniendo.

Al final, la pregunta subsiste: ¿puede haber un chavismo sin Chávez?
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