¿Movimientos internos en CIU?
lunes 25 de marzo de 2013, 08:19h
Mientras que Convergencia intentaba esta pasada semana incorporar a Esquerra y PSC al Govern, Unió sugería aplazar la celebración del referéndum ilegal al menos hasta 2014. Todo ello viene precedido del impulso que la Generalidad quiere dar a sus “embajadas en el extranjero de Cataluña como país”; o lo que es lo mismo, detraer partidas fundamentales para derrocharlos en lo de siempre.
Nada cambia, pues, en la política catalana: sensación de crisis endémica y generalizada, y unos partidos demasiado enfrascados en el sofisma secesionista en lugar de resolver los problemas reales de sus conciudadanos. En cuanto a Convergencia, las negativas a colaborar de Esquerra y PSC son más que comprensibles. La primera, porque no tiene la menor intención de acompañar a CIU en el enorme desgaste que le va a suponer esta legislatura. Los segundos, porque bastante tienen con su pugna con Ferraz como para inmolarse en u gabinete en el que tendrían mucho que perder y nada que ganar. Y Unió sigue amagando con una leve impostura de enfriar la celebración de la consulta ilegal, pero sin apenas convicción.
Sería excesivo hablar de movimientos en el seno de CIU. El que parte de las bases de Unió estuviese en desacuerdo con el órdago secesionista no se tradujo en nada concreto, y todo sigue adelante sin que la coalición se resienta. Tuvieron su ocasión de plantar cara a Esquerra, pero no lo hicieron. Por ello, las tibias intenciones de retrasar la consulta son de todo punto intrascendentes. O Unió se posiciona claramente del lado de la legalidad vigente y el sentido común, o el único movimiento que seguirá protagonizando es el camino al abismo pilotado por Artur Mas y Oriol Junqueras.