La crisis catalana hace que el president estudie posponer su plan soberanista
Mas pide árnica tras reunirse con Rajoy y medita gobernar con el PSOE y desligarse de ERC
jueves 28 de marzo de 2013, 11:01h
El punto de inflexión en las políticas de Mas, que convocó elecciones anticipadas como una suerte de plebiscito sobre su proyecto soberanista para Cataluña, ha sido la reunión secreta mantenida con Mariano Rajoy durante esta semana. Tras ese encuentro se evidenció que el ‘president’ necesitaba la financiación del Gobierno central para evitar la quiebra de las maltrechas arcas públicas catalanas.
De esta manera, la situación económica, que motivó a Mas a una huída hacia el soberanismo, puede ser el factor que le haga volver a la senda de la convivencia y la legalidad. Además de necesitar más manga ancha para el objetivo de déficit presupuestario, las arcas de la Generalidad necesitan que el dinero de Hacienda vaya llegando para no sufrir un estrangulamiento financiero que sería fatal y provocaría el colapso de la Generalidad.
Esta situación es la que motiva el distanciamiento de sus socios de ERC, que propugnan convocar de urgencia el referéndum sobre la soberanía de Cataluña sin importar su sostenibilidad financiera, en el corto y el largo plazo. Otro de los factores económicos que distancian al conservador Mas de sus socios de izquierdas son los recortes en el sector público, necesarios para atajar el déficit y hacer sostenibles las finanzas catalanas, pero contrarios al programa electoral de Esquerra.
Esta oposición del partido de Oriol Junqueras a los recortes del sector público ha sido una de las principales preocupaciones de Artur Mas, que ha llegado a amenazar a los republicanos de Esquerra con detener el proceso soberanista en el caso de que no acepten los ajustes.
Por ello, Mas se encuentra necesitado del apoyo de los socialistas catalanes y ha mantenido contactos en las últimas semanas con el líder del PSC, Pere Navarro, en los que ha sondeado su voluntad para llegar a acuerdos.
Los socialistas, por su parte, están en uno de los momentos más complicados de su historia como partido, si se tiene en cuenta la sangría de votos, el distanciamiento de las instituciones, ya que apenas controlan la Junta de Andalucía, y las divisiones internas. Así pues, compartir el Gobierno de la Generalidad supondría una alegría tras meses de tensión y derrotas electorales.
Con este cambio de rumbo, se enfrían las expectativas de un referéndum soberanista en Cataluña, inversa en una severa crisis económica.