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RESEÑA

Luis Mateo Díez: Fábulas del sentimiento

domingo 31 de marzo de 2013, 15:32h
Luis Mateo Díez: Fábulas del sentimiento. Alfaguara. Madrid, 2013. 560 páginas. 22 €. Libro electrónico: 10,99 €
En esta misma columna tuvimos ocasión de reseñar no hace tantas lluvias Pájaro sin vuelo, novela de compendioso título y pusilánime protagonista, el desolado Ismael Cieza, y hace pocos días el escritor Luis Mateo Díez se alzó con el galardón de la II edición del Premio Francisco Umbral al Mejor Libro del Año 2012 por su notable La cabeza en llamas. Los cuatro textos que agavillan el libro dan cuenta del grado de maestría alcanzado por su autor. En el acto de celebración explicaba el leonés esa insólita intuición de que toda historia tiene un destino. Esta afirmación parece cobrar inusitado vigor en sus narraciones breves dotándolas de una trascendencia que amplía la red de significaciones del texto. Además, singularidad y ambición son con probabilidad las dos notas distintivas de la prosa de Mateo Díez y tales características vertebran en profundidad estas Fábulas del sentimiento con que anda de nuevo en el candelero editorial.

En la notable trayectoria del escritor tenemos novelas excelentes: La fuente de la edad (1986), Camino de perdición (1995) o La ruina del cielo (1999), donde camina del extrañamiento al mito con un fino trabajo del lenguaje que desemboca en un “realismo sin límites”, enmienda eficaz a los limitaciones del realismo decimonónico. Sin embargo, es en sus narraciones cortas donde alcanza con mayor plenitud una verdad estética –quizá por la propia esencia del subgénero-, esa lucidez que tan solo permite el arte cuando es.

El abanico de textos que compone Fábulas del sentimiento se publicó en ternas a lo largo del anterior decenio, desde El diablo meridiano (2001) hasta Los frutos de la niebla (2008). El nuevo compendio de estas doce novelas breves se presenta con un orden nuevo y “definitivo” que trastoca el significado grupal y amplía el sentido y alcance de cada una de ellas. La estirpe cervantina del empeño de éstas alcanza su grado más hondo en el anhelo de unidad en la variedad de temas, técnicas literarias y personajes. Recordemos el buen conocimiento de nuestra tradición literaria por parte del leonés.

El título de la nota explicativa que antecede a las fábulas es sintomático pues funciona a modo de lema. Pocas veces se puede decir tan bien y el orden en que Mateo Díez dispone su creación: “Vida, secretos, conmociones”. Vida porque es la propia argamasa de estas novelas breves; secretos porque dentro de cada una de ellas late con fuerza un poderoso misterio y en su descubrimiento y posterior desligamiento se produce una honda y turbadora conmoción que va de los personajes hasta el lector y en el camino adensa su reflexión moral, esa inevitable intención horaciana del utile dulci que da esencia al género de la fábula.

La falta de espacio obliga a sintetizar superficialmente el entramado de estas novelas cortas: la educación del resentimiento, la rememoración de toda una vida en la tercera edad, la desestructuración familiar, los embriagadores reencuentros, la porosa barrera entre amistad y amor, el regreso a la tierra propia pero también a un tortuoso pasado… Estos varios trastornos emocionales y otras jaulas invisibles en que habitan algunos personajes les arroja a una emoción sostenida cuya propia fragilidad potencia el alcance de su radio de acción.

Algo más espaciosa que el cuento, la infrecuente novela corta dispone de similares exigencias, como bien desgrana Mateo Díez en su introducción. La exploración de terrenos fronterizos, siempre peligrosos, es materia reservada a escritores expertos, exigentes y valerosos. Luis Mateo Díez es uno de nuestros grandes narradores, poseedor de un mundo propio labrado con minucioso tesón. Comienza bien esta añada de 2013, por fin tenemos reunidas las novelas cortas estimadas por Luis Mateo Díez.

Por Francisco Estévez
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