entrevista
Fernando Savater: "En una democracia hacer política en la calle es necesario"
martes 29 de abril de 2008, 20:10h
¿Qué está escribiendo ahora después de La vida eterna, un libro casi orteguiano?
Estoy inmerso en el campo de la ficción, a donde vuelvo de vez en cuando. Pero necesito tener tiempo pues mientras que estoy acostumbrado a escribir ensayos entre viajes, con interrupciones, para escribir ficción no puedo trabajar en este continuo entrar y salir en el que vivo. Tengo idea de hacer una novela con caballos al fondo, no con corza al fondo, y en eso estoy. Cuando el mes que viene termine las clases, tendré mucha más dedicación a la escritura, pues dejo la docencia para siempre -me han ofrecido una prejubilación conveniente y como esa parte de mi vida, la de profesor, ya la tengo colmada, la he aceptado porque ahora quiero ir a otro ritmo, a otras cosas. El 30 de septiembre dejo oficialmente de ser profesor y me salgo de ese mundo. No es para irme fuera de España, no, es simplemente que necesito más tiempo, para estar con mi mujer, para escribir…
Y, ¿para cuando la continuación de su biografía?
Todo el mundo me regañó por hacerla tan pronto… Bueno, sí tengo planeado, con tiempo, hacer algo contando aquellas cosas que no conté, las maldades que no he dicho nunca.
Cuénteme un poco, hablando de aficiones, su simpatía por el mundo de los caballos, el nuevo tema de su libro.
Viene por mi padre. Mi madre era la persona con la que yo tenía más vinculación porque era la lectora, era el lado intelectual de mi educación. A mi padre, mucho mayor que mi madre, un hombre que estaba siempre trabajando en su oficina, era notario, le veía relativamente menos. El domingo era el día que yo me iba con él a las carreras. Los dos solos en el hipódromo, primero en San Sebastián y luego en Madrid, porque él había sido siempre muy aficionado y yo le seguí desde los cuatro años. A partir de ahí se me quedó el gusto por el mundo hípico. Y ahora voy a donde puedo. A Epson este año voy a asistir al derby número 34, y voy al Arco del Triunfo, a París, a Ascot, a Panegrini (Argentina).
Hay hasta un caballo con su nombre en Argentina.
Sí, ha habido dos. Hubo primero un Savater que era de mi amiga Francis Korn, la mujer de Ezequiel Gallo. Ahora hay otro, un Doctor Savater que tiene muy enfadada a mi amiga.
Cuénteme una anécdota que le sucedió en la cárcel con la petición de un libro, que creo rememora en su biografía.
La detención era algo cantado. De hecho, Rafael Calvo Serer me adelantó que esa noche yo no iba a dormir en mi casa. Pedí que le dijeran a mi madre que me trajeran la Ética de Spinoza, porque nunca había tenido tiempo de leerla despacio. Me la hicieron llegar y aún la guardo con el papelito del Nihil obstat –que debían tener todos los libros que llegasen a las celdas- del maestro y del capellán de la cárcel. Ninguno de los dos encontró nada contra la Ética de Spinoza.
Más en la actualidad, cuénteme los orígenes del partido de UPyD.
Hicimos un movimiento cívico Basta ya, que fue el movimiento que logró primero sacar más gente a la calle pero no sólo como reacción ante un crimen –normalmente en el País Vasco, cuando mataban a alguien, siempre había gente que, con una mínima decencia, protestaba. Nosotros queríamos, por supuesto, apoyar esas cosas. Pero queríamos también hacer una manifestación a favor de lo que creíamos: el Estatuto, la Constitución, etc. Nuestra primera manifestación fue la primera en ese sentido en el País Vasco, porque antes eran vistas como política, incluso las víctimas lo creían así. Y, en una democracia, hacer política en la calle no sólo no es malo sino que es necesario. Hicimos varias manifestaciones, la primera en febrero de 2000, la segunda en septiembre del mismo año que fue la que más gente tuvo. Y la última fue cuando ya estaba en marcha el plan Ibarretxe con el lema “No al nacionalismo obligatorio”.
Casi siempre en San Sebastián.
Sí, pero también delante de Ajuria Enea en Vitoria. El verdadero problema del nacionalismo radical, violento, es Guipúzcoa. No tiene punto de comparación con el resto. La verdadera batalla está ahí. La tendencia era llevar las cosas a Bilbao y nosotros las trajimos a Guipúzcoa, que es donde nunca se había hecho, donde estaba el frente. Quizás en la idea también haya un poco de comodidad, por hacerlo en casa. Pero también fuimos a otra manifestación a Bilbao que convocó el lehendakari, con un lema que sacamos por primera vez que era “ETA no”. Fue en el año 2001 y nunca se había puesto este lema antes. Siempre se decía “No a la violencia”, basta de muertes, pero nunca “ETA no”. En esa manifestación, el servicio de orden del PNV no nos quería dejar entrar y tuvimos un pequeño rifirrafe, pues no querían que les contamináramos de no nacionalismo. Finalmente entramos.
Y, en esta batalla ideológica, ¿cómo ve a su partido?
Ha sido un gran éxito porque hemos mantenido un discurso coherente. Nos achacan que decimos lo que dice la derecha. No es verdad. Primero, porque Rajoy no dijo ni una palabra respecto a la lengua, etc. Sí lo comentó durante la campaña electoral, pero luego, en el debate de investidura ni lo mencionó. De hecho, cuando Zapatero contestó a Rosa sobre el tema de la lengua le recordó que él creía que eso lo iba a decir “otro”. La derecha hace los gestos de la denuncia pero luego, cuando llega la hora de proponer una reforma constitucional, no suscribe nada y, además, Rosa habló también de otros asuntos, de Educación para la Ciudadanía, del tema de la laicidad, temas que la derecha no menciona. Creo que es un discurso que ha llegado muy bien a la gente. El propio Zapatero hizo el reconocimiento al dedicarle más tiempo de respuesta que a ningún otro. Rosa habló 12 minutos y el presidente le contestó durante 48. Esto quiere decir que algo se ha movido.
A mí me sorprendió, no en el mejor sentido de la palabra, esa intervención de Zapatero pidiendo a Rosa coherencia ideológica, él que, unos minutos antes, había hablado, siendo socialista, de balanzas fiscales. Es asombroso.
Asombroso, sí, y la explicación que dio sobre las lenguas fue absolutamente disparatada. Recordarnos, a estas alturas, que las lenguas son un patrimonio pero, ¿es que ha dicho alguien lo contrario? ¿Habla alguien de suprimirlas? Y no te digo nada cuando en su segunda intervención le dijo a Rosa Díez que había hecho muy mal en traer el ejemplo de la educación, ya que en ningún país de Europa hay planes de educación… En fin, hablaba con el desparpajo del indocumentado que se está dirigiendo a gente todavía más indocumentada que él, porque decir que no hay planes de educación en Europa… y después de ver el resultado de España en el cotejo con los demás países, tampoco es como para que sigamos fieles en su línea.
Hay cosas esperpénticas que denuncian en su partido, como que es más fácil escolarizar a un niño en español en Londres o en Bruselas que en Barcelona.
Sí, lo estamos viendo a diario: el nuevo currículo vasco es un claro ejemplo. El argumento que utilizan es que con el plan “todo en castellano y con el euskera como asignatura” no se llega a tener el dominio que ellos creen que hay que tener para vivir en euskera. Bueno es que no todo el mundo tiene que vivir en euskera. Hay gente que es perfectamente bilingüe, mejor para ella, pero no se puede exigir ese conocimiento a todos los ciudadanos. Lo que se pide es que una persona pueda vivir si quiere en euskera o si quiere en castellano, y ese el bilingüismo. Lo mismo sucede en Cataluña.
También asombroso lo de la prohibición de titular en una lengua.
Todo esto es ridículo. Es una obsesión. Yo voy a Cataluña a dar muchas conferencias y a mi no me molesta que me presenten en catalán, lengua que entiendo perfectamente. Pero el hecho de que en cualquier conferencia a las que van a oírme hablar en castellano tenga obligatoriamente que presentarse en catalán es algo absurdo. Es excelente para las conferencias en catalán, pero no para las mías. Otro ejemplo ha sido el cartel del día de la mujer trabajadora. El cartel llevaba el logo en veinticinco lenguas, estaban las más conocidas, salvo el castellano.
¿Y la decisión tan valiente de presentarse UPyD casi sin recursos en toda España y no concentrarse en una zona en particular?
Era el mensaje que se quería mandar. Teníamos el peligro de ser un fenómeno exclusivamente del País Vasco y que se confundiera nuestra base. Ideológicamente estamos a escala nacional y, por eso, nos presentamos por todo el país. Ha salido bastante bien porque hemos tenido aproximadamente un 1,2 del porcentaje de votos en toda España, un resultado bastante regular y homogéneo. En Madrid ha habido más votos por el tirón de Rosa, pero en los demás sitios donde se presentaban personas muy jóvenes, menores de 30 años en muchos casos, también han tenido apoyo. Ahora, el partido se ha estructurado con un comité político donde ya no estoy, pero acudiré siempre que se me pida.