102 años
martes 29 de abril de 2008, 21:00h
Creo que a la celebración del 102 aniversario de don Francisco de Ayala le ha sobrado algo de ternurismo y le ha faltado sentido del reconocimiento debido, en correspondencia, me atrevo a decir, con el carácter de nuestro escritor, más proclive a la disposición de la justicia que a efusiones sentimentales. Francisco Ayala, joven letrado de las Cortes españolas y catedrático de Derecho Político fue, en primer lugar, exponente del extraordinario momento de la Universidad española durante la Segunda República. De alguna manera podríamos decir que la Constitución Republicana, inscrita en las corrientes del constitucionalismo social y racionalizado de su época, como centro del sistema institucional que creó, dio origen a lo que pudo haber sido una Escuela Española de Derecho Público. Desgraciadamente esta escuela, fenómeno no sólo propiamente académico sino cultural, pues no hablamos, en el fondo, de otra cosa que de la generación del 27 más allá de su estricta manifestación literaria, fue frustrada por la Guerra Civil. Los nombres a rescatar son, además del de Ayala, los de F. Cáceres, T. Llorens, E. Gómez Orbaneja, G. Bayón, Teodoro García, etc.
Don Francisco de Ayala ha dejado en sus memorias testimonio imprescindible de las ilusiones, la preparación y la sensibilidad de aquella generación universitaria.
Para nuestra generación Ayala ha representado sobre todo la idea del intelectual español, esto es, alguien preocupado por la construcción rigurosa de la referencia nacional en la que hemos de movernos. La elaboración de esta circunstancia, si utilizamos los términos orteguianos, tiene una dimensión histórica indudable. Al rescate del tiempo histórico español, quiero decir a su aclaración y presentación, ha contribuido Ayala de una manera extraordinaria. No me referiré a la reivindicación de los clásicos, sobre todo Cervantes, cuya lectura moderna y liberal ha reclamado. Sólo deseo recordar su recuperación de la Restauración de la descalificación y el desdén, como espacio, con sus limitaciones, de libertad. Ayala descubrió en el parlamentarismo de la Restauración y la viveza de su vida pública los ingredientes imprescindibles de la modernización y europeización de España. Un caso ejemplar, desde la izquierda liberal, en la constitución de nuestra común y necesaria memoria histórica.
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Catedrático
Juan José Solozabal es catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad Autónoma de Madrid.
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