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La seguridad de las Embajadas

sábado 06 de abril de 2013, 21:57h
Corea del Norte ha recomendado a las Embajadas de Pyongyang la evacuación de su personal porque no podrá garantizar su seguridad a partir del 10 de abril. Se lanza así una nueva advertencia a Corea del Sur y los Estados Unidos, que sufrirían las consecuencias de un ataque nuclear preventivo por parte del régimen de Kim Jong Un. En general, los Estados con Embajadas abiertas en la capital norcoreana se han negado a cerrarlas y el Reino Unido ha respondido que la obligación de Corea del Norte es protegerlas. Si se trataba de lanzar una nueva alarma que advierta de la grave amenaza que se cierne sobre la región, parece que ha fallado. Las legaciones extranjeras se quedan en Pyongyang y Corea del Norte debe cumplir con su obligación de Derecho Internacional: brindarles seguridad.

Por otra parte, las potencias implicadas en la región están preparándose, a la vez, para un conflicto y para su desactivación. El Ministro de Asuntos Exteriores de la Federación Rusa, Sergei Lavrov, ha afirmado que está en contacto con las República Popular China, los Estados Unidos, Corea del Sur y Japón para analizar la situación. A nadie le conviene una guerra en el Extremo Oriente. En realidad, todo parece más bien una maniobra propagandística de Corea del Norte para evitar las sanciones que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas le ha impuesto.

Así, han hecho falta muchas amenazas continuadas y el traslado de dos misiles norcoreanos a la costa este del país para que Seul haya decidido desplegar barcos de guerra en al zona y prepararse para una ofensiva militar. Por otra parte, el traslado de los misiles podría significar un ataque preventivo, un ejercicio de tiro u una prueba del armamento. Corea del Norte, pues, amaga sin decidirse a dar el golpe. Esto, por supuesto, no tranquiliza a nadie pero sí exige un grado mayor de prudencia si se quiere evitar un conflicto. Tan malo sería exagerar la reacción a las amenazas como despreciarlas. Se rumorea que el lanzamiento de los misiles podría realizarse en torno al 15 de abril, día en que se conmemora el 101 aniversario del nacimiento de Kim Il Sung, primer líder de Corea del Norte y abuelo de Kim Jong Un.

Sin embargo, esta retórica bélica demuestra bien a las claras la debilidad del régimen norcoreano. Si después de amenazar con el uso de armas nucleares contra Corea del Sur y contra bases estadounidenses en Asia no logra detener las sanciones del Consejo de Seguridad, habrá agotado todas sus bazas internacionales. No tiene sentido amenazar cuando nadie cree que pueda ir en serio. Por otra parte, la movilización interna en Corea del Norte ha creado la expectativa de que las sanciones y las agresiones contra la República Popular Democrática pueden detenerse con la disuasión militar. Si esta movilización resulta inútil porque no disuade a nadie, el régimen tendrá que encajar una derrota. Es cierto que las características del pensamiento Jurche, que inspira la política y la sociedad norcoreana, refuerza la figura del líder y aglutina a toda la población en torno a la figura paternal del líder. Sin embargo, en el ámbito interno, Kim Jong Un podría dar una señal de debilidad que menoscabase su autoridad.
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