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¿Parálisis italiana?

Andrea Donofrio
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adonofriohotmailcom/9/9/17
domingo 07 de abril de 2013, 20:24h
A primera vista, puede parecer que la situación italiana en las últimas semanas ha cambiado poco y, tras las elecciones, ya se registran 45 días sin Gobierno. Mientras la segunda afirmación es cierta y la parálisis institucional persiste, la primera no es tan evidente. Los tres principales partidos parecen vivir horas difíciles, de ebullición, con la aparición de corrientes o fricciones en sus filas que podrían modificar la actual situación.

En este contexto, caótico y cambiante, el PdL de Berlusconi parece el más “estable”, ya que nadie cuestiona el liderazgo del cavaliere a sabiendas de que él manda mientras sus parlamentarios han aceptado –desde hace años- el rol de súbditos callados y devotos. La estrategia del PdL se mueve en torno a dos líneas: por un lado la oferta de un pacto de coalición, de un acuerdo con el PD “vendido” como gesto de responsabilidad, siendo más bien una decisión tomada para no quedarse al margen de la política nacional y garantizar al mismo tiempo la impunidad judicial a su sultán; por otro lado, parece estar preparándose para entrar en campaña electoral, aprovechando las divisiones y la fragilidad de los demás candidatos. En estas horas, Berlusconi está presentando un programa de 8 puntos, demagógicos y atrayentes para los electores (algunas en evidente contradicción con los principios del partido), sabiendo, además, que los sondeos muestran el avance electoral del partido.

Más complicada es la situación del Movimento 5 Stelle (M5S), tanto que Beppe Grillo se ha visto obligado a convocar una reunión para allanar -¿silenciar?- algunas divergencias en el seno del movimiento. Parece que algunos parlamentarios estarían dispuestos a votar la investidura de Pierluigi Bersani, el líder del PD, mostrando sus disensiones con respecto a la línea dura del cómico. En una casa rural en las afueras de Roma, Grillo querrá comprobar si algún “ciudadano” tendrá el valor de decirle que no está de acuerdo con sus decisiones. La decisión de Grillo de reunir a sus parlamentarios en un lugar secreto, más que una escena felliniana parece una absurda pantomima, un autoritario intento de frenar las divergencias internas. Si no, ¿por qué no será retransmitida? ¿Dónde queda esa transparencia tan invocada? Incluso exigieron el streaming en la reunión con Bersani, poniendo de manifiesto la inexperiencia y la torpeza (justificada), la presunción y el engreimiento (injustificable) de sus portavoces. Y ahora, es como si no quieren que se sepa la entidad del desacuerdo entre los parlamentarios de Grillo o, incluso, si habrá algún diktat por parte del cómico genovés. El paso de la transparencia total a los métodos soviéticos es breve. Estas decisiones junto con la obstinación, la intransigencia política y una actitud cada vez más cercana a la de los políticos tradicionales, podrían tener reflejos negativos en futuras elecciones.

No le va mejor al Partido Democrático (PD) de Bersani: tras el ajustado resultado electoral y el fracaso del pre-encargo, empiezan a levantarse las primeras críticas hacia su gestión, sobre todo por parte de Matteo Renzi, la estrella política en ascenso de la izquierda italiana. Tras la derrota en las primarias, el alcalde de Florencia se apartó del escenario y, pese a las divergencias con el actual secretario, evitó criticarlo y le apoyo en diferentes ocasiones. No obstante, parece evidente que en esta semana, Renzi ha arrancado su campaña electoral participando en “Amici”, programa televisivo de éxito entre los jóvenes (sobre todo del Sur de Italia), publicando en la web la financiación de su campaña electoral en las primarias y, sobre todo, repitiendo que “se nos está agotando el tiempo”. Sin embargo, Renzi no sólo asusta al PD predicando la rottamazione (cambio) de los viejos dirigentes, sino también a Berlusconi que teme su juventud y su carisma. ¿Cómo podría competir con el alcalde de Florencia que tiene exactamente la mitad de sus años? E incluso Grillo debería temerle ya que podría resultar atractivo para muchos de sus electores desencantados, que ya le acusan de parecerse a la casta que tanto ataca. En este contexto, la aparición de Renzi podría tener un “efecto secundario”: puede que los partidos busquen un acuerdo para alejar las elecciones (¿un Gobierno de tregua?) y, en consecuencia, la llegada de Renzi.

Finalmente, el Presidente de la República italiana, Giorgio Napolitano, ha decidido nombrar un pequeño grupo de sabios y expertos (técnicos y políticos de prestigio) para intentar desbloquear la rígida oposición existente entre las fuerzas parlamentarias. No parece un intento que prosperará, sino más bien una medida tomada para ganar tiempo. No obstante, los partidos deberían entender que la actual situación, el vacío de poder de Italia no puede prorrogarse sine die: el país necesita adoptar reformas y modernizarse institucionalmente. Este post-voto no parece una comedia a la italiana: ya lo dijimos, el peligro es que este drama se convierta en farsa o en tragedia.

Andrea Donofrio

Politólogo

Andrea Donofrio es politólogo, experto en Relaciones Internacionales e investigador del Instituto Ortega y Gasset

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