El golf y la vida misma: sobre la final del Masters de Augusta
José Eugenio Soriano García
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josesorianoelimparciales/11/11/23
miércoles 17 de abril de 2013, 21:10h
Como todo el mundo va a hablar estos días de los mismos temas, - escraches, pantojas, orioles de diverso tipo, maratón- prefiero distraerles un poco, que falta hace, con algunas meditaciones que me vienen a cuento de la trepidante final del Masters. Y les cuento por qué, tras admirar el coraje, esfuerzo y sacrificio de los contendientes y muy especialmente de los finalistas, con “Pato Cabrera” y Adam Scott peleando limpiamente por la victoria. Triunfo que cayó del lado del australiano en el desempate, pero por milímetros, pudiendo ganar el argentino sin que hubiera sido un laurel injusto o no merecido. Cualquiera pudo verlo.
Ahora toca filosofar, un poco. Y es que lo primero que hay que subrayar es la enorme capacidad de sufrimiento, tenacidad, determinación, que mostraron. Errores cometieron, algunos bastante elementales, tanto que en condiciones normales no habrían incurrido en ellos. Pero supieron reponerse, salir del fondo, no lamentarse ni lamerse las heridas, sino aguantar y aguantar, impasibles como en el poema de Rudyard Kipling, recuperando el equilibrio siempre con juego limpio y dando lo mejor de sí. Sabiendo arriesgar y hacerlo individualmente, sin apoyos externos, sin ayudas, sin falsificaciones, en pura transparencia.
Esa aptitud para ir a por el éxito, mezcla de sabiduría, esfuerzo y trabajo, basado, hay que insistir, en el sacrificio, está acompañada a su vez por caballerosidad, consistente en el reconocimiento del mérito del contrario sin exageraciones, esto es, reconocer la realidad tal como es. Así, si efectivamente hubo acierto en el contrario, incluso un gran acierto, hay que reconocerlo como tal, y eso hicieron mutuamente ambos finalistas en mitad de la tensión que el desempate imponía. Toda una lección para los jóvenes, que podrían ver ahí un tratado de cómo triunfar legítimamente, con toda legalidad, y llegar al máximo sin trampa ni cartón.
Porque además de las virtudes que encarnaron los dos finalistas, otra clave para quienes empiecen su vida profesional se encuentra en la preparación individual que tienen quienes se dedican a jugar limpiamente con aspiraciones de llegar a la cumbre. Porque para subir arriba, hay que trabajar muchísimo antes, sin desmayo, a veces sin descanso. Puede que luego la suerte tenga que ver, y efectivamente como he narrado antes, “Pato” no logró el éxito total por puro azar contrario, por mala suerte, como puede comprobar cualquier lector que vea el video. Pero quedó el segundo y ya ha prometido calzarse el guante para intentarlo de nuevo, sin desmayo. Y para eso hay que ser muy bueno, pero también trabajar y trabajar.
Y si continuamos examinando a todos los que lo intentaron, y quedaron el tercero, cuarto, quinto, etc, también podemos observar la misma actitud. Incluso si alguna actuación se consideró discutible, como la de Tiger Woods al situar su golpe de forma irregular para sacar por segunda vez una bola, no fue el jugador, que declaró todo, sino terceros muy interesados en el papel mediático del número uno del mundo. También aquí hay que reflexionar. Porque de nuevo, hay que estar al acecho de que no sean terceros quienes adopten decisiones en tu lugar, sino responsabilizarse uno mismo. En este sentido, aunque te den la razón, y apartándose de lo que hoy es la vida política y empresarial y laboral y sindical más común y vulgar, lo que merece la pena es, inclusive, adoptar medidas que permitan salir a uno mismo con la cabeza alta, por ejemplo, renunciando a continuar aunque te den la razón.
En fin, mi recomendación a todos ustedes que quieran pasar un rato trepidante y aprender a la vez del mismo es que ahora mismo cojan el video del desempate, vean el juego en los dos hoyos y aprendan de Scott y Cabrera, y si complementan con el enorme e inmenso valor que tuvo luego la rueda de prensa del “Pato Cabrera” verán que todavía hay motivos para pensar y conseguir salir de cualquier situación que se nos ponga por delante.
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Catedrático de Derecho Administrativo
JOSÉ EUGENIO SORIANO GARCÍA. Catedrático de Derecho Administrativo. Ex Vocal del Tribunal de Defensa de la Competencia. Autor de libros jurídicos.
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