El Instituto Nacional de Estadística nos ha dado la fotografía de la situación de las viviendas en España al término de 2011. El resultado es muy interesante.
Con una periodicidad decenal, el INE hace un censo de las viviendas en el país. Hubo uno realizado entre los años 1990 y 1991 (con datos de hasta el 1 de marzo de este último año), otro en el año 2001
y el último hasta finales de 2011.
Se pueden observar datos de mucho interés. El crecimiento de la población en la década de los 90’ es la tercera parte del que se produce en la siguiente década: 1,98 millones de personas por los 5,97 nuevos millones de personas de 2001 a 2011. Si comparamos esa evolución con la del número de hogares, resulta que “sólo” se ha doblado el crecimiento. Mientras que el aumento en el número de viviendas es similar en las dos décadas: 3,73 millones en los 90’ y 4,26 en la primera década del S XXI. Es más, en términos porcentuales, creció más la vivienda en los 90’ (un 21,6 por ciento) que en los 00’ (20,3).
Estos datos sugieren varias cosas. Primero, se dan con el largo ciclo de crecimiento de la economía española, que va desde 1994 a 2007. Segundo, hay un notable aumento de la población en esos 20 años, de casi 8 millones de personas, pero que es más acelerado en la segunda mitad de ese período, principalmente por la inmigración. Y los hogares se han hecho mayores, acaso por una mayor concentración de número de personas por vivienda de la mano de la inmigración. En estos 20 años, hemos pasado de tener 17.220.399 viviendas en 1991, a 25.208.623 en 2011, un incremento del 46,3 por ciento. El número de personas por vivienda ha pasado de 2,26 en 1991 a 1,86.
En la última década, las regiones que más han crecido en número de viviendas son Murica (un 31,1 por ciento), La Rioja (27,4 por ciento), Castilla-La Mancha y Cantabria (26,3 y 26,1 por ciento). Extremadura ocupa el último lugar, todavía con un crecimiento del 13,0 por ciento, y Madrid también está debajo de la media (16,8).
Todo ello por lo que se refiere a la evolución de los últimos años. Pero si nos quedamos con los últimos datos, también hay realidades muy interesantes. De los 25 millones largos de viviendas que se censaron en 2011, el 71,7 por ciento (18.083.692) son principales, el 14,6 por ciento (3.681.565) son secundarias, y el 13,7 por ciento (3.443.365) están vacías.
¿Cómo puede haber tanta casa vacía, cuando todavía hay mucha demanda insatisfecha de vivienda? Por varias razones. La principal es que a finales de 2011 todavía seguían terminándose promociones para las que no había demanda, como ocurría en 2010, y en 2009, y en los años de la crisis. El ritmo de construcción superaba con mucho la demanda. A esos precios, es decir. Porque hablar de oferta y demanda no tiene sentido si no se habla, también, de precios. La cuestión es que las expectativas de demanda y de precio por parte de los promotores se han roto. Para vender todo el stock de vivienda hay que rebajar el precio. Ya se ha hecho, pero es necesario hacerlo mucho más.
Para apreciar la segunda causa, tenemos que tener presente que nadie quiere una casa en general, sino una casa en una localización más o menos precisa, y con unas características también más o menos acotadas. Una de ellas es el precio, del que ya hemos hablado. Otra puede ser el tamaño. Pero la localización es fundamental. Ahora sólo podemos ver los datos a grandes rasgos; tan grandes como una comunidad autónoma.
Pero se puede ver que la demanda de una segunda vivienda es la que más ha caído, y la que más viviendas vacías ha dejado. Podría ser el caso de Murcia y La Rioja que, por distintos motivos, acogen una demanda de segundas viviendas, y en las que se construyó a un gran ritmo. Un caso distinto es el de Galicia, aunque hay que conocer ese mercado para explicarse porqué allí ha crecido tanto el número de viviendas por ocupar. El porcentaje más bajo, si dejamos a un lado las ciudades de Ceuta y Melilla, que tienen sus propias características, se dan en Navarra, Madrid y el País Vasco, esto es, en comunidades que no son amplias y, sobre todo, con un gran desarrollo económico.