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Napolitano, una reelección responsable

domingo 21 de abril de 2013, 07:56h
Ante la grave crisis político-institucional que aflige a Italia, Giorgio Napolitano ha aceptado repetir mandato y será el presidente de la República italiana por segunda vez. Con anterioridad, Napolitano había declinado respetuosamente la oferta, debido a su avanzada edad y a la praxis que acostumbraba a un único mandato presidencial. No obstante, el agravamiento de la situación socio-económica y política del país, junto con la dificultad para alcanzar un acuerdo en un Parlamento fragmentado y dividido, han inducido al Presidente a replantearse la cuestión y asumir el mando del país de nuevo.

La elección de Napolitano es la mejor solución en uno de los peores momentos de Italia. Su decisión representa un gesto de enorme responsabilidad y, al mismo tiempo, pone de manifiesto la parálisis política que vive el país. Será necesario su carisma y su habilidad para concienciar a los partidos políticos italianos: han pasado ya más de cincuenta días desde las últimas elecciones e Italia no puede seguir sin Gobierno. Es evidente que el actual vacío de poder no puede prorrogarse sine die. El país necesita acometer unas reformas urgentes de carácter económico, social y jurídico-institucional y recuperar su lugar en el corazón de Europa. Por eso, los políticos italianos no pueden eludir sus responsabilidades y, siguiendo el ejemplo de recién elegido Presidente, deberían dar muestra de una análoga asunción de responsabilidad. Los partidos deben arrinconar sus intereses personales y trabajar por el interés del país, sin miopías o prejuicios, ni demagogia o mesianismos. Italia necesita ser gobernada por unos políticos capaces de resolver problemas y tomar decisiones, más allá de sus anhelos de poder o cálculos electorales. Rey Giorgio (como lo ha rebautizado la prensa norteamericana) deberá pilotar la formación de un nuevo Gobierno, aconsejarle e indicarle el camino para superar el actual bloqueo político.

A veces los estadistas no pueden apartarse del escenario político y por responsabilidad institucional y amor patrio deben volver al poder y tomar las riendas de un país ante una situación especialmente grave: le tocó a Charles De Gaulle, a Winston Churchill e incluso Franklin Delano Roosevelt. Y ahora parece tocarle a Napolitano, cuyo prestigio internacional es indiscutible. El Presidente de la República deberá ser el garante de la estabilidad de las instituciones y de la unidad nacional. El país necesita su equilibrio político y su sabiduría: Napolitano amonestará a la clase política italiana recordándole que Italia representa la tercera economía de la zona euro y la séptima potencia mundial. Por eso, tiene el deber –y las condiciones- de recuperarse y ofrecer una imagen nueva, de credibilidad tanto económica como política.
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