La Policía Nacional ha trasladado al Ministerio del Interior su preocupación por la presencia cada vez más importante de grupos anarquistas muy violentos en nuestro país. En los últimos meses, radicales antisistema griegos e italianos han visitado nuestro país para instruir a sus colegas españoles en lucha urbana y sabotaje con el fin de crear una estrategia única en el sur de Europa denominada 'El Triándulo del Mediterráneo'.
Los radicales quieren llevar la llamada lucha social derivada de la crisis y el paro a las calles en su vertiente más violenta, y para ello han buscado ayuda fuera de nuestras fronteras. En los últimos meses, la Policía Nacional y el Ministerio del Interior están en alerta ante la llegada cada vez más numerosa de
anarquistas extremadamente violentos a nuestro país, provenientes sobre todo de
Grecia y de Italia, para instruir a los grupos nacionales en el combate callejero.
Incrustados en movimientos inicialmente pacíficos y plurales como el del 15M, estos radicales defienden la insubordinación y la violencia contra el sistema y sus instituciones como respuesta a las medidas económicas adoptadas por el Gobierno para aplacar la crisis.
Culpan a la troika y a la Unión Europea de todos los males de la sociedad y están decididos a plantar batalla para imponer sus ideales.
En este sentido, anarquistas violentos provenientes de Grecia e Italia, otros dos estados que sufren los rigores de la crisis, han visitado nuestro país a lo largo de los últimos meses, especialmente entre marzo y abril, para reunirse con colegas españoles con el objetivo de crear una estrategia de violencia común que atraviese el arco del Mediterráneo.
Los primeros contactos, según fuentes policiales consultadas por este periódico, consisten en conferencias y charlas privadas impartidas por toda la geografía española,
desde Madrid a Barcelona pasando por Bilbao, Granada, A Coruña o Valencia, en las que se alecciona a los asistentes en la fabricación de explosivos caseros, sabotaje de vehículos, escraches a personalidades públicas, en especial a políticos, y todo tipo de estrategias de combate urbano.

Así, la primera etapa consiste en "elaborar una estrategia conjunta de actuación bautizada como
'Triángulo del Mediterráneo', por los tres países involucrados, y organizar a las bases", asegura la Policía. En este sentido, la estructura suele ser local y con total autonomía, a imagen y semejanza de las células terroristas islamistas, aunque su razón de ser es común: causar el mayor daño posible contra todo lo que tenga que ver con el Gobierno o el capitalismo, como sedes de partidos políticos, edificios o instancias oficiales, sucursales bancarias o comercios.
Según las mismas fuentes policiales, los representantes más violentos son los helenos, que en su país han protagonizado gravísimos incidentes, intentos de asesinato incluidos, a base de todo tipo de actos vandálicos. Entre sus señas de identidad se encuentran la elaboración de una gran variedad de
artefactos caseros explosivos o incendiarios, el
envío de paquetes o cartas bomba o el
sabotaje de instalaciones clave como estaciones de ferrocarril o subestaciones eléctricas.
Por su parte, la vertiente italiana está más al frente de la línea ideológica y teórica y una línea más insurreccional ("desobediencia con el objetivo de socavar el sistema"). Así, las Fuerzas de Seguridad españolas localizaron a varios referentes anarquistas transalpinos, como Alfredo María Bonnano, Antonio Budini, Massimo Passamani y Daniele Pepino, en Madrid y Barcelona en fechas recientes.
A pesar de que por ahora
el Movimiento 15M o el 25S se han mostrado reacios a absorber a estas células violentas en sus infraestructuras, la presión que ejercen los violentos es cada vez mayor y su influencia ya se hace notar en algunas facciones regionales como
la asturiana, la madrileña, la gallega o la catalana.
Los contactos entre los diferentes grupos, ya sean nacionales o extranjeros, se realizan a través de Internet por medio de
páginas web o foros muy restringidos que son permanentemente vigilados por la
Europol. El organismo policial comunitario está muy preocupado por el auge del movimiento radical anarquista o antisistema en el sur de la UE y ha elaborado un informe en el que advierte de su peligrosidad.
Sin embargo, los dirigentes anarquistas sostienen que todo es un montaje por parte de la Policía y que ellos no están detrás de acto violento alguno, sino que se les acusa de ser terroristas sin ningún pretexto para poder encarcelarlos y crear alarma social hacia ellos.
Estos se organizan en torno a la llamada
'La Cruz Negra Anarquista' (CNA), una organización internacional que defiende a los presos anarquistas, como a la española Tamara Hernández Heras, condenada a ocho años de cárcel por un delito de tentativa de asesinato y tenencia de explosivos.
La memoria anual que publicó Europol el año pasado sobre terrorismo tiene un apartado especial para los movimientos radicales de izquierda y anarquistas. En este documento se señala que entre 2010 y 2011 hubo un total de
82 ataques con un total de seis muertos en Dinamarca, Alemania, Grecia, Italia y España.
Entre los grupos más activos destaca la
Federación Anarquista Informal (FAI) de Italia, cuyo ámbito de actuación no se restringe exclusivamente al país trabnsalpino sino que también ha reivindicado acciones violentas, en su mayoría envío de cartas bomba, en media docena de países europeos.