RESEÑA
Carme Riera: Tiempo de inocencia
domingo 05 de mayo de 2013, 14:10h
Carme Riera: Tiempo de inocencia. Alfaguara. Madrid, 2013. 256 páginas. 19 €. Libro electrónico: 9,99 €
La novela que nos presenta Carme Riera es una enternecedora recreación de su infancia, perteneciente a otro mundo debido a la acelerada velocidad con que se han dado los cambios de nuestra época, “aceptando, no obstante, las muchas traiciones de la memoria”.
El ambiente mallorquín que respiró en su niñez es revivido en la obra y para ello se nos rescatan las características del dialecto, de su gastronomía y de sus campos: “Su presencia casi mineral, sus formas escultóricas, que combinan agujeros y protuberancias diversas, lo lleno y lo vacío, obra del tiempo […] un gran escultor que ha ido tallando con manos amorosas día a día, durante siglos, los magníficos ejemplares de nuestros viejos olivos milenarios, que tendrían que ser considerados obras de arte”.
El universo familiar, emotivo y conmovedor, será el centro articulador en la novela que narra las impresiones en ese “tiempo de inocencia” que es la infancia; desde la historia de amor de sus abuelos hasta el ambiente de la guerra, pasando por la educación del culto a las apariencias: “Mi padre no solía hablarnos de la guerra, solo alguna vez para ponerla como ejemplo de la imbecilidad humana”.
Carme Riera, catedrática de Literatura de la Universidad Autónoma de Barcelona y miembro de la Real Academia Española, aprovecha para incluir constantes reflexiones sobre la lengua y la cultura; así, habla del origen de las palabras y sus etimologías como apoyo para entender mejor la realidad evocada por el término. Además, nos cuenta cómo fue su aprendizaje y descubrimiento de la poesía y las letras, cuando su padre le introdujo el “virus” de la lectura, y luego se la prohibió por considerar ciertas obras poco apropiadas. Con ello, dice la autora, solo logró hacerla con más fuerza una adicta a la lectura, para toda la vida.
La abuela de Carme Riera fue quien le transmitió el amor por la poesía leída en voz alta y los versos grabados en la memoria. Además, toda la familia se preocupaba por la cultura y, de niña, conoció a Cela, Villalonga y Camus, entre otros autores. La crítica al régimen de Franco aparece también como tema, pues en la casa de la escritora se reunían algunos intelectuales para tomar conciencia de la situación española. Se intuye así una revisión de los acontecimientos históricos objetivos y se apuesta por la historia subjetiva, que es la verdadera al fin y al cabo. La intrahistoria y no la historia de los grandes hechos. Por eso, Carme Riera retrata con mucho respeto y amor a las personas humildes que le acompañaron en los años de su infancia como el mestre Pedro.
La novela también nos habla de los cuentos populares tradicionales mallorquines, los Rondaies mallorquines, y se apunta cómo los saberes del pueblo son universales y se repiten en todos los tiempos y todas las regiones del planeta.
Asentada en los pilares de un lenguaje sensorial, la novela es una maravilla de la literatura contemporánea en el entorno mallorquín con la presencia del mar como elemento totalizador: “Desde muy pequeña me acostumbré a contemplar el mar, la mar: callada, dulce, dormida, plácida, brillante, juguetona, risueña, rabiosa, escupiendo espuma; cruel, blanca, gris, con todos los tonos del azul, verde esmeralda, violeta; de seda, injertada de sol…”
Por María Jesús Paredes